Jun 27, 2017 Last Updated 1:51 AM, May 23, 2017

Convoyes alineados en una operación constante

Aspectos trascendentes del mantenimiento de flotillas de automotores de trabajo intensivo

Luis Carlos Sánchez Ochoa

Nadie quiere escuchar de averías y mucho menos de catástrofes. La sabiduría popular nos ha enseñado que más vale prevenir que lamentar, aunque también Rousseau sonó como un sabio cuando sentenció que “es una previsión muy necesaria comprender que no es posible preverlo todo”. Pero tratándose de una flota de autotransporte de carga no hay pretexto que valga para buscar seguridad, confiabilidad y cumplimiento.

El criterio actual a la hora de establecer un programa de mantenimiento integral está orientado a reducir al mínimo el mantenimiento correctivo y potenciar el trabajo que de manera preventiva, e incluso predictiva, puede recibir el transporte de carga. La importancia del sector es fundamental para todos: se estima, por ejemplo, que en ciudades como la de México anualmente se trasladan más de 400 millones de toneladas de insumos a las que se suma el desplazamiento de miles de toneladas diarias de basura, materiales, escombros y desperdicios.

La jerarquía del sector ocupa un indicador aún más importante: de acuerdo con el Balance Nacional de Energía, el transporte carretero en México tanto de pasajeros como de carga utiliza el 10% por ciento de toda la demanda energética del país, ocupando más del 90% del total del consumo del combustible utilizado por automotores. De ese porcentaje, el 26% se refiere a diesel.

Si cualquier falla en la conservación operativa de un activo representa “un alto consumo de energía”, como afirma Ezequiel Gallardo Hernández, doctor en ingeniería mecánica con especialidad en tribología de la Escuela Superior de Ingenería Mecánica y Eléctrica (ESIME–Zacatenco) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), la implementación de un sistema integral de mantenimiento para una flotilla de autotransporte de carga es fundamental, mucho más que tener un servicio mecánico que repare desperfectos, es decir, simple mantenimiento correctivo. Un mal funcionamiento —agrega el especialista— implica “un alto consumo de energía que se manifiesta en el alto consumo de combustible o de reparaciones y eso siempre se ve reflejado en el bolsillo del dueño o la empresa”.

El mantenimiento como una inversión

convoyes 02Para todos está claro que la implementación de un sistema de mantenimiento debe ser prioritario, sobre todo si se tiene en servicio una flota de transportación de carga. Pero la realidad es otra: la industria mexicana sigue considerando el rubro del mantenimiento como un gasto y no como una inversión.

“Muchas empresas se manejan en el corto plazo, disponen de sus ingresos para crecimiento o incremento de las finanzas de los accionistas, pero dejan a un lado cualquier gasto relacionado con el mantenimiento preventivo/predictivo”, dice el ingeniero Manuel Ríos, supply chain manager en Federal–Mogul Holdings Corporation, compañía proveedora de productos a fabricantes de automóviles, vehículos comerciales y  de servicio pesado, así como a los sectores de energía, aeroespacial, marino, ferrocarrilero e industrial. “Solamente cuando empiezan a verse impactados en sus ventas por equipos caídos o mantenimientos correctivos excesivamente caros, se dan cuenta de la omisión, y en muchos casos ya es muy tarde.”

La gráfica de variación entre comprender la importancia de establecer un sistema de mantenimiento preventivo y la que obtendríamos si nos olvidamos de él puede ser bastante ilustrativa: de un porcentaje ideal de 15% a 20% en que debe mantenerse un programa de mantenimiento con relación al costo del activo, existen casos donde la cifra se eleva hasta el 50%.

“Considerando que el periodo de depreciación es de 5 años para unidades de transporte, el porcentaje acumulado en este periodo puede variar entre el 35% al 40% de manera progresiva. En la medida que las unidades estén sujetas a sistemas preventivos y predictivos oportunos, este porcentaje no deberá de aumentar. Cuando las unidades solamente manejan mantenimientos correctivos el porcentaje puede elevarse un 10% al menos. Una unidad con mantenimiento constante puede reducir hasta un 20% la percepción de depreciación”, explica el ingeniero Ríos.

La posibilidad de garantizar la disponibilidad de vehículos, la disminución de deterioros imprevistos y el aumento de la confiabilidad, así como la optimización de los recursos para reducir los costos y la eficiencia global de la flotilla, requiere de un programa de mantenimiento integral que combine de manera adecuada los tres tipos de mantenimiento clásicos: predictivo, preventivo y correctivo. Conviniendo aún más la separación cada vez mayor del mantenimiento correctivo para enfocarse en el preventivo.

La fórmula perfecta para implementar un plan de mantenimiento adecuado debe iniciarse con el diseño de los servicios de la empresa y la conformación de la flota. Los especialistas sugieren ir un paso más allá e implementar, idealmente, programas de mantenimiento predictivo a través de estudios tribológicos, que permiten adelantar escenarios. Nuestro especialista, el doctor Ezequiel Gallardo Hernández, dice que para cualquier empresa que trabaja con equipos, sistemas o procesos “es fundamental, necesariamente básico” tomar en cuenta este mantenimiento desde el diseño. “Seleccionamos lubricantes, seleccionamos materiales muchas veces a lo que tenemos en tablas de producto, a lo que me ofrece un proveedor pero ¿realmente sabemos si fueron probados para lo qué estamos requiriendo? Puede ser que en algún momento se pensó para eso, pero no necesariamente fue probado bajo las características en las que se tienen que probar los materiales en una aplicación final”, señala. Desde el taller de tribología de la ESIME–Zacatenco, Gallardo sugiere la creación de bancos de pruebas que permitan adelantarse a los peores escenarios que pueden enfrentar los flotilleros.

“Definitivamente tendríamos que imaginar el peor escenario, simular largas jornadas de operación, malas costumbres de los operadores para ver cuáles son las consecuencias… En ese momento nosotros podríamos decir ‘esto es lo que no se debe hacer o esto es lo que se recomienda no hacer’. A partir de un motor tendríamos que operarlo, investigar qué es lo que pasa, las fallas no se verán reflejadas inmediatamente pero todo será con miras a reducir la cantidad de energía y la cantidad de desgaste, alargar los periodos de mantenimiento y que los vehículos trabajen más tiempo.”

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