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Gobernabilidad y evolución organizacional en el ámbito tecnológico

David Mondragón Tapia

 

Una de las grandes interrogantes que surge dentro de las empresas del México actual es saber si necesitan un modelo de gobernabilidad o no, y cómo debería de adoptarse. Múltiples han sido las respuestas a lo largo de los últimos años a esta simple pero interesante pregunta. En cualquier caso, la respuesta no está en los estándares internacionales (como las normas ISO) o en los marcos de referencia públicos (conteniendo las mejores prácticas de industria), ni siquiera en el conocimiento de los llamados ‘expertos’ en el tema. Entonces, ¿cómo o en dónde encontrar la respuesta a esta gran interrogante?

Cualquier empresa que se constituye tiene un propósito simple al inicio, y este consiste en ser negocio para sobrevivir durante los primeros años de operación. ¡Ninguna otra cosa es más importante que esto! Adicionalmente, es común encontrar que las organizaciones recientemente constituidas se creen a partir de ideas ponderadas como originales y hasta geniales por sus los fundadores, quienes asimismo suelen ser los manejadores (directores y hasta operadores), y se hacen apoyar de sus conocidos y allegados (parientes o amigos) para sacar adelante la difícil misión.

Posteriormente, conforme crece la organización en la línea del tiempo, las empresas se ven en la necesidad de integrar a más personas, a manejar un mayor volumen de operaciones al día, así como a cumplir con una mayor regulación, legislación y aspectos contractuales internos y externos. El manejo de todo lo anterior evidentemente comprometerá el logro de los resultados organizacionales, la alineación del esfuerzo colectivo para el trabajo, la productividad de la organización, entre otros aspectos de gestión.

Conforme esta tendencia se sigue incrementando en las empresas, el descontrol o desgobierno también se va ampliando, hasta que la situación llega a un punto en donde el modelo de operación: individual, informal, familiar y hasta cierto punto improvisado, debe pasar al siguiente nivel de evolución. Uno en donde ya no importe saber quién opera (el familiar o amigo), cómo lo hace y de qué trucos se vale, sino uno en donde importe saber cuáles son los objetivos a alcanzar, quiénes son las personas más calificadas para lograrlo, cómo debe desempeñarse el trabajo de manera organizada y cuáles deben ser los resultados finales a entregar; es decir, en el mundo empresarial, la transición de lo ‘familiar’ a lo ‘corporativo’. Es en este momento cuando se hace inminente e imprescindible establecer un modelo de gobernabilidad para la organización.

Al interior de las empresas mexicanas esta tendencia se ha venido consolidando paulatinamente, sin embargo existen todavía áreas (un ejemplo es el ámbito tecnológico) que son ahora estratégicas para la obtención de una mayor competitividad organizacional, así como para garantizar la entrega de valor al cliente; tales áreas están pasando por un proceso de transición doloroso y tardado para poder adoptar un modelo de gobernabilidad que les permita soportar el logro de los supra–objetivos, mismos que deben establecierse por la alta dirección.

 

¿Qué es la gobernanza en el ámbito tecnológico?

Hoy en día la gobernabilidad pareciera más una moda a seguir que una necesidad puntual de las empresas y, particularmente, de sus áreas o departamentos tecnológicos; esto con el fin de hacer más sustentable su operación. La gobernabilidad —o gobernanza— se ha vuelto un requisito que hay que cumplir pero sin que los involucrados tengan claro el porqué, para qué y cómo debe hacerse. Esta visión incompleta podría estar muy lejos de lo que realmente necesitan las organizaciones para prevalecer en el complicado entorno de hoy.

Antes de adentrarse en el mundo de la gobernanza, es indispensable hacer un análisis de la evolución que ha tenido la organización en turno, para entonces estar en la posibilidad de comprender con mayor claridad las nuevas necesidades y los retos que deberá de enfrentar.

Así pues, la gobernabilidad en el ámbito tecnológico se da en las organizaciones que han pasado al nivel de evolución, en donde se requiere establecer un modelo que defina entre otras cosas: las directrices, los principios, las políticas, las actividades, los roles, las responsabilidades asignadas a las personas y los resultados, todo en alineación con los objetivos y las metas establecidas o también llamadas ‘directrices estratégicas’.

De acuerdo con el marco de referencia de Cobit 5 —el cual es utilizado regularmente para los temas de gobernabilidad y gestión dentro de las organizaciones tecnológicas—, cualquier organización, área o departamento de TI, deberá de atender alguna de las siguientes ‘necesidades’ establecidas por los stakeholders (grupos de interés de las organizaciones) e inclusive con todas las áreas involucradas, sí es que verdaderamente persigue la adopción de un modelo de gobernabilidad de TI (ver cuadro ‘Necesidades de los stakeholders con respecto a TI’).

Las necesidades contempladas en el marco de referencia de Cobit 5, y de las cuales se deriva el desdoblamiento de las metas organizacionales hasta llegar a las metas de TI, permite la determinación de las mejores prácticas que se deben integrar entre el personal y la operación tecnológica de la organización. Algo que se debe destacar con respecto a este marco de referencia, es que además se alinea con los seis principios de la gobernabilidad establecidos por la norma ISO/IEC 38500, de entre los que se encuentran el establecimiento de la estrategia y la responsabilidad organizacional.

Para evitar que el crecimiento de la organización que comenzó con apoyo de familiares y amigos engendre desgobierno, la operación informal–familiar debe pasar al nivel donde ya no importe el parentesco sino los objetivos y los perfiles calificados para alcanzarlos.

Marcos de referencia para el ámbito tecnológico

En materia de gobernabilidad, y particularmente en el ámbito tecnológico, existen algunos marcos de referencia o estándares internacionales que son amplia y comúnmente utilizados para establecer un modelo de gobernabilidad al interior de las organizaciones. De entre éstos se ubican como los más conocidos en México el marco de Cobit 5 (Control objectives for the information and related technology) y la norma internacional ISO/IEC 38500 (Information technology – Governance of IT for the organization).

El marco de Cobit en su versión 5 (Cobit 5) establece una serie de conceptos y elementos que pueden ser utilizados para establecer un modelo de gobernabilidad y de gestión de TI, integrando aspectos y elementos de otros marcos de referencia como Val IT, ITIL, PMBoK y de normas internacionales como ISO/IEC 15504, ISO/IEC 27000, ISO/IEC 38500, entre otras. Seguramente llamará su atención el hecho de que Cobit 5 integra a la norma ISO/IEC 38500 y en particular a sus seis principios que sirven como guía para el establecimiento del gobierno de TI.

Así pues, entre los principales conceptos establecidos por el marco de Cobit 5, se encuentran los siguientes puntos:

—5 principios (que dirigen),

—7 habilitadores (que fundamentan),

—39 procesos (que realizan),

—5 niveles de capacidad (que evalúan) y

—un ciclo de vida con siete pasos (que implementan).

El conjunto anterior permite operar y mejorar el modelo de gobernabilidad de TI de cualquier organización.

Por otra parte —como ya se mencionó—, la norma internacional ISO/IEC 38500 establece una serie de principios rectores (seis) que resultan indispensables para el éxito de la gobernabilidad de las organizaciones (por ejemplo, la estrategia y la responsabilidad) y que coadyuvan al éxito de lo que propone el marco de Cobit 5 (ver tabla ‘Seis principios de la gobernabilidad’).

 

Referencias

  1. ISACA. Cobit 5: A business framework for the governance and management of enterprise IT. Estados Unidos, 2012.
  2. ISO/IEC. International Standard ISO/IEC 38500: Information technology – Governance of IT for the organization. Suiza, 2015.

 

Perfil:

David Mondragón Tapia es ingeniero industrial y de sistemas, con maestría en ingeniería con especialidad en ingeniería industrial por el Tecnológico de Monterrey. Es consultor, instructor, escritor y expositor de mejores prácticas tecnológicas y de gestión del servicio, así como de diferentes métodos y técnicas de planeación y gestión organizacional; certificado como Experto en ITIL y en temas de Cobit, ISO 20000, PRINCE2, RESILIA e ISO27002. Trabaja en este campo desde 2003. Recibe correspondencia en el correo electrónico: dmondragont@yahoo.com.

 

Necesidades de los stakeholders con respecto a TI

  1. Mantener información de alta calidad para soportar las decisiones de negocio.
  2. Generar valor al negocio a partir de las inversiones hechas en TI.
  3. Lograr excelencia operacional a través de la aplicación confiable y eficiente de la tecnología.
  4. Mantener un nivel aceptable de riesgo en TI.
  5. Optimizar el costo de los servicios de TI y su tecnología de soporte.
  6. Asegurar el cumplimiento regulatorio (compliance).

 

Para implementar la gobernabilidad

A partir de los conceptos establecidos en Cobit 5, se puede afirmar que una organización, área o departamento de TI que requiera adoptar un modelo de gobernabilidad, lo podrá hacer con tan sólo seguir lo establecido en el marco de Cobit 5, el cual —recordemos— considera también los seis principios de la norma ISO/IEC 38500. Para este fin se recomienda atender a las siguientes recomendaciones:

  1. Establecer los cinco principios rectores del modelo de gobernabilidad de TI con base en Cobit 5, para todas las actividades de análisis, diseño, desarrollo, implementación y mejora del mismo.
  2. Determinar, desarrollar y/o facilitar los diferentes habilitadores (siete) que permitirán construir y operar el modelo de gobernabilidad de TI.
  3. Determinar, adaptar, adoptar y operar los procesos —prácticas (hasta 39) que sean requeridos para cumplir con las necesidades establecidas por los stakeholders, así como por las metas organizacionales y de TI que hayan sido desdobladas a partir de las necesidades.
  4. Evaluar y valorar la capacidad (cinco) de los procesos —prácticas implementadas para el modelo de gobernabilidad de TI, con el fin de poder mejorar su desempeño (maximizar beneficios y recursos; minimizar riesgos).
  5. Asegurar una mayor probabilidad de éxito del modelo de gobernabilidad de TI, mediante la aplicación del ciclo de vida de implementación de Cobit 5 que contempla tres partes:

a) La gestión de programas y proyectos.

b) La habilitación o manejo del cambio organizacional.

c) El ciclo de vida de la mejora continua.

 

Unos buenos consejos antes de decidirse

Si usted tiene que establecer un modelo de gobernabilidad en su organización, o considera que ha llegado el momento de hacerlo porque la operación y el entorno así se lo demandan, considere entonces y antes de adentrarse en este demandante esfuerzo, algunos de los siguientes consejos.

  1. Realice una evaluación a su organización, área o departamento, con el fin de determinar la situación actual en la que se encuentra con respecto a los siguientes puntos:

1.1. El crecimiento operativo y organizacional que haya venido experimentando en los últimos años.

1.2. El nivel de evolución que venga mostrando el personal y su entorno interno.

1.3. La estrategia organizacional que haya sido definida para su cumplimiento en los años siguientes.

1.4. La naturaleza de la principal actividad o razón de ser de la organización.

1.5. El nivel de complejidad que se viene presentando en el entorno externo.

1.6. El aumento en el cumplimiento de las legislaciones y regulaciones relacionadas con la actividad o razón de ser de la organización.

  1. Analice detalladamente los resultados de la evaluación realizada a su organización, área o departamento, con el fin de tomar una decisión asertiva.
  2. Tome la decisión de implementar o no un modelo de gobernabilidad de TI, con base en las necesidades derivadas de la situación actual vs. la situación futura de la organización, área o departamento.
  3. Seleccione y utilice el marco de referencia o el estándar internacional que mejor se adecúe a sus características y necesidades, apoyándose —de ser necesario— con algún experto o profesional en el tema.
  4. Recuerde que el mejor modelo de gobernabilidad de TI es aquel que se implementa progresivamente y siguiendo un enfoque de mejora continua. No olvide que el modelo perfecto ¡no existe!, sólo el que se va construyendo con tiempo y esfuerzo.

¡Mucho éxito en su decisión!

agosto 14, 2018 0 comment
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Innovación con objetivo y dirección

Hoy, las sociedades cambian condicionadas por los avances tecnológicos. Las formas de trabajar y convivir están mediadas cada vez más por las redes sociales y los mercados de consumo están dando paso a las ‘comunidades’ ciudadanas, de identidades o de intereses y autogestivas (el reflejo en la realidad de las redes digitales). Para seguir el paso en estas continuas transformaciones, los desarrolladores de proyectos en todos los ámbitos (laborales, estudiantiles, productivos) tienen que proponer nuevos productos y servicios, nuevas formas y nuevos mensajes, respetando los valores ya consolidados.

Para Ahmad Ashkar, fundador y presidente de la Fundación Hult, el objetivo de la innovación es solucionar problemas sociales con fundamentos sustentables, a tal grado que se ha convertido en el principio fundamental de la organización que preside.

Ahmad Ashkar

Ashkar narra que mientras estudiaba en la escuela de negocios en 2008 tenía en mente hacer algo más que sólo dinero, por eso cuando en una conferencia escuchó que era posible ayudar a la gente de escasos recursos al mismo tiempo que ganar dinero en los negocios, decidió buscar su camino a través del emprendimiento social: “Para mí es necesario edificar compañías dedicadas a la beneficencia, y eso hace una gran diferencia. No se trataba de hacer sustentables a los donantes de caridad, sino crear compañías que permitieran prosperar a la gente pobre.”

Con el apoyo del millonario Bertil Hult, el propietario de la escuela internacional de idiomas EF Education First, después de varios años de trabajo logró fundar Hult Prize Foundation, a través de la cual incentivan a jóvenes a encontrar soluciones a problemas sociales apoyándose en las tecnologías existentes.

Cuando resuelves una necesidad humana estás camino a la innovación disruptiva. Si vas a construir una compañía de millones de dólares tienes que resolver un problema de billones de dólares, como las necesidades de agua potable, las crisis de refugiados o el suficiente abastecimiento de alimentos.”

Ahmad Ashkar, fundador y presidente de la Fundación Hult.

Un sector que debe renovarse

Matthew Bowles (Foto de Carlos Porraz)

En todos los ámbitos existen oportunidades para innovar. Muchas de ellas derivan de un cambio en la perspectiva antropocéntrica que ha dominado por siglos el quehacer humano. La visión que se va imponiendo en nuestros días es ecocéntrica. Así lo percibe Matthew Bowles, profesor del departamento de geografía de la Universidad de Vancouver: “Creo que la gente hoy está motivada de varias formas para hacer cosas que son benéficas para el medio ambiente. Uno de los temas es que no sabemos cómo, hay muchas barreras que se interponen en nuestro propósito de hacer algo al respecto.”

Por su parte, Pamela Shaw, directora del programa de planificación comunitaria de la Vancouver Island University, quien a lo largo de muchos años se ha convertido en una autoridad en materia de planificación urbana, opina que existen muchas posibilidades para mejorar el uso de la electricidad y la implementación de fuentes alternas de energía como los biocombustibles, a fin de disminuir la dependencia de los derivados del petróleo reduciendo así el impacto contaminante. Un ejemplo es la cada vez mayor utilización de los automóviles eléctricos para el transporte no sólo de personas.

Brian Roberts (Foto de Carlos Porraz)

Entonces, ¿será posible que en un mediano plazo los equipos que funcionan a base de gasolina o diesel puedan utilizar biocombustibles? La respuesta la ofrece Brian Roberts, director ejecutivo de Cowichan Energy Alternatives: “Afortunadamente los biocombustibles no requieren de cambiar las instalaciones y tecnología que ya existen para los combustibles de hidrocarburos como diesel y gasolina, por lo que podemos utilizar los mismos vehículos y motores que funcionan con combustibles fósiles. Claro que esto requiere de una gran inversión e infraestructura, pero esa es la enorme conveniencia de los biocombustibles, que en un corto plazo se pueden comenzar a utilizar para reducir las emisiones contaminantes, y en el largo plazo se puede invertir en investigaciones para la generación de energía limpia para las flotas vehiculares. En cuanto a la maquinaria pesada y demás motores que funcionan a diesel, aún no hay una alternativa, pero creo que el biodiesel puede ser la solución. Tomará tiempo para que vehículos eléctricos puedan hacer ese tipo de trabajos pesados.”

Yo creo que la innovación viene principalmente de las pequeñas empresas y se podría incrementar si el gobierno proveyera más incentivos. También surgen ideas innovadoras del gobierno y las grandes empresas, pero con lentitud. No hay mapas sobre cómo innovar, sólo tienen que arreglárselas.”

Brian Roberts, director ejecutivo de Cowichan Energy Alternatives.

En la visión de los líderes

Hemos visto algunos ejemplos de nuevos desarrollos para solucionar problemas actuales, pero ¿dónde se genera la innovación? Ahmad Ashkar medita unos instantes y dice: “Yo diría que en nuestro sector yace en la iniciativa privada. El sector privado se dirige hacia el emprendimiento motivado por las ganancias, pero sucede que el foco del emprendimiento social es la pobreza.” Y explica que todo indica que el altruismo no sólo es lo correcto, también es un buen negocio: los millennials que dirigen el comportamiento de los consumidores prefieren hacer nueve de cada diez negocios con empresas que tienen un impacto social positivo.

Por su parte, Brian Roberts opina: “Yo creo que la innovación viene principalmente de las pequeñas empresas y creo que se podría incrementar rápidamente si el gobierno proveyera más incentivos. También surgen ideas innovadoras del gobierno y de las grandes empresas, pero con mucha más lentitud. No hay mapas sobre cómo innovar, sólo tienen que arreglárselas y hacer su propia investigación, pero pueden voltear a ver a otros países en el mundo que están haciendo lo mismo, aprender de esos modelos y aprovechar las oportunidades para intercambiar conocimientos.”

Matthew Bowles coincide en que la clave de la innovación está en el apoyo de los líderes políticos, quienes si de verdad tienen empatía con los problemas sociales y ambientales, y tienen una genuina voluntad de colaborar, generarán un ambiente político proclive a dotar de programas públicos y recursos ecónomicos a las instituciones, con el fin de crear las oportunidades para que la gente —a través de comunidades y organizaciones civiles— logre desarrollos que resuelvan problemas de su actualidad y su futuro.

Pamela Shaw (Foto de Carlos Porraz)

Pamela Shaw apunta que en las concentraciones urbanas donde se requieren enormes cantidades de recursos y se encuentra un gran número de problemas complejos, también existen condiciones para que emerja la innovación. “Es aquí donde surgirán los grandes cambios. Las ciudades son verdaderos hubs de creatividad e innovación, y las universidades están típicamente situades en las ciudades, por lo que es aquí donde tenemos oportunidades de crear productos interesantes e innovadores. La clave de la innovación es la creatividad y el aprovechamiento de la misma en lugares como las universidades, donde se puede combinar la creatividad con muy buenas ideas de miembros de la comunidad y organizaciones. Es esta sinergia la que realmente crea la innovación.”

Con aportaciones de todos

Abrir paso a la innovación también requiere de estrategias para vencer resistencias en los mercados internacionales. Para lograr este objetivo la innovación tiene que apoyarse en la tecnología, en la voluntad de los políticos y autoridades que pueden darle impulso y, por supuesto, en el respaldo de la sociedad civil.

Bowles apunta que en el sector energético, alcanzar la plena transición hacia los biocombustibles y otras fuentes sustentables de energía no será una labor sencilla, ya que la mayor parte de nuestra sociedad y de la economía funciona con base en los combustibles fósiles y en el valor del petróleo. “Un cambio así sacudiría por completo todo el sistema económico porque hay mucho invertido en él.”

Al respecto, Brian Roberts narra que en 2008 se lanzó en Estados Unidos y en Canadá una campaña mediática para atacar a los biocombustibles y culparlos de la creciente alza de precios de los alimentos, y argumentando que no se podía tener una industria saludable de biocombustibles sin afectar a los precios de los alimentos. Como esa, se han desplegado diversas estrategias de desprestigio contra las fuentes alternativas de energía.

“Por eso creo que una medida necesaria para cambiar la percepción del público es la educación, ya que hay muchas maneras de producir biocombustibles de manera sustentables. Creo que tenemos que trabajar en la comunicación que existe entre el gobierno, las universidades, las industrias y la sociedad, para ubicarnos todos en el mismo contexto si es que de inmediato queremos hacer algo respecto del cambio climático y comenzar a tomar acciones al respecto.”

Una iniciativa que permitirá abrir camino a la innovación es trabajar todos juntos para tener un acercamiento holístico y ver cómo se entrelazan los diversos aspectos de nuestro entorno. Así es como lo describe Pamela Shaw: “Debemos ver el futuro, la innovación es una red en la que todo está entrelazado en lugar de ser piezas separadas. Debemos encontrar maneras de vincular la innovación con el deseo de las personas de vivir en un lugar limpio, seguro para sus hijos, donde puedan obtener educación de calidad y un buen empleo.”

Por su parte, Ahmad Ashkar concluye: “El primer paso es la creación de nuevos valores y nuevas formas de hacer las cosas. Hay que pensar en la innovación como una manera de construir negocios diseñados para crear impacto. La innovación radica en el sector privado, y éste es muy bueno creando mercados competitivos; mientras más veamos empresas emerger que usan este sector como base de consumo, veremos competencia, la competencia mejorará los precios, éstos impulsarán los salarios y de esta manera en un corto plazo veremos una mejora en la calidad de vida de las personas.”

La clave de la innovación es la creatividad y el aprovechamiento de la misma en lugares como las universidades, donde se puede combinar la creatividad con muy buenas ideas de miembros de la comunidad y organizaciones. Esa sinergia realmente crea la innovación.”

Pamela Shaw, directora de planificación comunitaria de la Vancouver Island University.

agosto 8, 2018 0 comment
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