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Resiliencia, antídoto de adaptación, permanencia y aprovechamiento de oportunidades

Las organizaciones resilientes son las que mejor responden ante situaciones de inestabilidad e incertidumbre. Resiliencia organizacional es el nombre que recibe la manera de operar, gestionar riesgos y aprovechar las oportunidades que se presentan en las organizaciones de cualquier tamaño, con el fin de pasar la prueba del tiempo y prosperar. Por lo tanto, es un factor estratégico que permite enfrentar las situaciones complejas que de otra manera podrían afectar su sobrevivencia.

“Problemáticas tales como brechas de seguridad o disrupción en los negocios, entre otras, pueden dañar la reputación de la empresa u organización de la noche a la mañana, a pesar de haber sido forjada durante décadas”, advierte Eduardo Muñoz, director de BSI Group México y LATAM.

En un sistema global en el que no sólo están entrelazados los factores económicos, sino también los políticos o sociales, se pone a prueba la longevidad de las organizaciones. Por ejemplo, menos de una quinta parte de los miembros originales que aparecen en el índice británico FTSE100 permanecen en él, de acuerdo a la compañía British Standard Institution (BSI), creadora de estándares para el Reino Unido desde principios del siglo XX.

A este ritmo, el 75% del índice estadounidense S&P 500 habrá sido reemplazado para el 2027. Hoy, el tiempo de permanencia de una empresa en el S&P 500 es de quince años, contra 25 años de permanencia en los años 70’s y 80’s (los índices bursátiles de Estados Unidos Standard & Poor’s 500 —o S&P 500— y de Londres FTSE 100, agrupa a las 500 y 100 empresas, respectivamente, más grandes de cada país).

Renovación y gestión del conocimiento

Ante los embates “el ensayo y error no deben ser utilizados para probar un nuevo modelo de negocio o impulsar un producto o servicio; ello puede provocar consecuencias desastrosas para una organización no sólo en lo económico, también en uno de los temas que tienen a los ejecutivos despiertos por las noches: proteger su marca e imagen”, señala Muñoz, el responsable de las operaciones de la certificadora británica en nuestro país.

Sin embargo, la pérdida de posiciones en el mercado no es siempre permanente: “En este mundo el éxito lo definen aquellos que aprenden de las experiencias, aceptan y adoptan el cambio para regresar más fuertes y con mayor conocimiento. Se trata de adquirir hábitos de excelencia y mejora continua para convertirse en una organización adaptable, ágil al detectar y reaccionar a los imprevistos de manera inteligente”.

Para Eduardo Muñoz una constante renovación y gestión del conocimiento adquirido en conjunto con una estructura robusta que componen a cualquier negocio, le permitiría perdurar y seguir prosperando.

Lo que se requiere para sobrevivir y permanecer

Maricarmen García, especialista e instructora de BSI, subraya que la resiliencia es una guía que permite a las organizaciones controlar la incertidumbre con la implementación de estrategias, para que no se traduzca en un problema sino en oportunidad de crecimiento del negocio: “En caso de un incidente las organizaciones ya son responsables del contexto donde están insertas. Esta transformación para la seguridad de las sociedades es parte de los grandes cambios organizacionales”.

Productos y servicios innovadores actualizados de manera constante; procesos altamente confiables que garanticen la satisfacción del cliente; mejora del comportamiento de los integrantes de la organización… Las empresas destinadas a perdurar en el tiempo demuestran un gran entendimiento de cómo alinear las expectativas y comportamientos tanto de sus empleados como los de sus clientes.

Mari Carmen García de Ureña. (Foto de Carlos Porraz Sánchez)

Tres subtipos generales para comprender la resiliencia organizacional son:

—La resiliencia operacional. Implica tener un gran entendimiento de cómo opera la organización, su medio ambiente y capacidad holística de aprendizaje. La organización debe ser capaz de alimentarse de información relevante, generar análisis de la misma y aprender de ella.

—La resiliencia de la información. Además de considerar niveles de disponibilidad, protección, planes de continuidad y de recuperación de desastres, se implica la necesidad de generar conocimiento para la creación de una inteligencia organizacional.

—La resiliencia de la cadena de suministro. Ésta no debe ser solo robusta y segura, requiere ser conocida a detalle ya que aquí existe un alto riesgo de la operación y, por lo tanto, la reputación de la empresa se puede ver comprometida.

Según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI; http://www.inegi.org.mx/inegi/contenidos/Investigacion/Experimentales/esperanza/default.aspx) los negocios “supervivientes” —entendidos éstos como el número de negocios que permanecen en la actividad económica desde que nacen, en sectores como el manufacturero, comercio, servicios privados no financieros, entre otros— es de entre 10 y 25 años.

“Anticiparse a los hechos para garantizar que se sigue adelante y se perdura. Se reconoce lo que pasa o puede pasar y buscar garantías, al final es parte de la resiliencia; la intención es crecer y prosperar en un marco de respeto a las personas y el medio ambiente, todo ello circunscrito en una serie de estándares internacionales que permiten el desarrollo y la adopción de estrategias resilientes”, explica Maricarmen García.

Sin embargo, la respuesta puede variar tanto como el número de organizaciones que existen y que surgen cada día en México: “Lo que es un hecho es que la competencia y nuestros clientes no esperan”, concluye Eduardo Muñoz.

 

Acerca de BSI

BSI (British Standards Institution) es la compañía de estándares de negocio que equipa a los negocios con las soluciones necesarias para convertir los estándares de mejores prácticas en hábitos de excelencia. Fundada en 1901, BSI fue el primer Organismo Nacional de Estandarización a nivel mundial y miembro fundador de la Organización Internacional de Estandarización (ISO). Un siglo después continúa facilitando la mejora a los negocios alrededor del mundo ayudando a sus clientes a conducir el desempeño, gestionar los riesgos y crecer de forma sustentable por medio de la adopción de sistemas de gestión internacionales, muchos de los cuales se han originado en BSI. Reconocido por sus marcas de excelencia incluyendo la mundialmente reconocida BSI Kitemark, la influencia de BSI se expande a múltiples sectores incluyendo aeroespacial, construcción, energía, finanzas, cuidado de la salud, TI y comercio. Con más de 72,000 clientes en 150 países, BSI es una organización cuyos estándares inspiran excelencia alrededor del mundo.

agosto 29, 2018 0 comment
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Porqué debemos ser ‘verdes’, o cómo tomar la ventaja competitiva

Earthgonomic México, AC

Hace algunos años las oportunidades de trabajo se encontraban limitadas por el número de empresas activas. Las propuestas de solución a la demanda laboral planteaban la necesidad de facilitar la apertura de empresas a pequeña escala que, por una parte, abriera nuevas vacantes laborales y, por otro lado, impulsaran el desarrollo de bienes y servicios nacionales.

Afortunadamente la apertura de procesos de inscripción de registro a personas morales, incentivos económicos y la nueva accesibilidad a créditos financieros, permitieron la aceleración en la constitución de pequeñas y medianas empresas (mipymes), lo cual hasta la fecha ha resultado de gran apoyo social, e incluso se ha traducido en lo que conocemos como cultura del emprendimiento. De acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, en México se crean hasta 35,000 mipymes mensualmente.

Paralelamente, el desarrollo de las mipymes son parte de la cotidianeidad del mercado empresarial. Menciona la revista Forbes que 99.8% de las unidades empresariales en México pertenecen a este sector, y se estima que generan más de la mitad del PIB nacional, así como siete de cada diez empleos. Datos publicados en El Empresario indican que tan solo en 2013 alrededor de diez mil mipymes pertenecían al sector verde.

Una gran parte de las empresas que integran en sus planes de desarrollo la visión sustentable son quienes ofrecen nuevas alternativas de productos o servicios amigables con el medio ambiente, es decir, que a la nueva generación de empresarios no les ha pasado de largo el atractivo de ‘ser verde’.

Igualmente afortunado es que no son pocos los beneficios derivados de esta tendencia; ejemplo de ello es que cada día existen más consumidores que conocen y encuentran los productos que necesitan, elaborados en procesos con un menor impacto ambiental en comparación con otros procesos que no se alinean a protocolos de sustentabilidad. Lo que es interesante de destacar es que las grandes empresas que ya se han consolidado en el mercado mexicano, han decidido sumar su participación en esta tendencia ambiental para no dejar escapar los beneficios que acarrea.

Por la unidad y el impulso de estrategias

Sin duda, es plausible el entusiasmo de los emprendedores que han decidido apostar por el ‘mercado verde’ porque no sólo ha significado el crecimiento de la conservación del entorno natural, también ha implicado contar con beneficios sociales y económicos.

Pese a todas las bondades que se pueden alcanzar, es importante destacar un fenómeno en paralelo que debe ser considerado por los emprendedores y es que, al parecer, una empresa verde adquiere por esta condición un estigma. Todo comienza cuando se separa a las empresas verdes del resto de las organizaciones. Los consumidores son mucho más estrictos y exigentes, lo cual es excelente mientras no se lleve al extremo. No importa si el core business del negocio es vender playeras, la gente exigirá que la tela sea orgánica, que el logotipo tenga colores verdes, las tarjetas de presentación de papel certificado y a poco están de exigir que los colaboradores solamente usen bicicleta y coman alimentos orgánicos para poder dar su voto de confianza de que, en verdad, cuidan el ambiente.

Qué bueno que ocurra esto como primera práctica de conciencia de los consumidores: ser responsables al elegir los productos y servicios en función de su grado de afectación ecológica. Sin embargo, debe mantenerse un equilibrio en el que se evite que las empresas y sus empleados sean castigados en lugar de reconocidos por el nivel de avance en acciones ambientales. Lo ideal es impulsar los esfuerzos de acuerdo con los alcances de cada empresa.

Por otro lado se encuentran las grandes compañías que también realizan prácticas ambientales, aunque gozan de mala fama, son atacadas y desfavorecidas por el consumidor debido al tamaño de su infraestructura, a su origen o por razones independientes de su congruencia ambiental.

Es importante hacer una distinción entre las empresas ambientalmente responsables de aquellas que no lo son, con una meta deseable para que en un futuro próximo ser ‘verde’ no se convierta en un estigma negativo, por el contrario, que sea un signo de reconocimiento. Por ello, las empresas de cualquier escala deben implementar políticas desde su constitución y líneas estratégicas dedicadas al factor de la sustentabilidad, de tal manera que la responsabilidad ambiental empresarial sea un elemento de unión y no de división.

 

Un estudio de KPMG indica que la sustentabilidad mejora la imagen de las compañías. Hasta un 70% de los consumidores pagaría más por productos que apoyan causas benéficas.

 

Los diferentes destinos de un propósito

No debe existir una categorización sino una alineación de metas e indicadores que guíe los pasos de la sustentabilidad en los negocios, de tal manera que puedan ser implementados en cada escala de negocio. La idea es generar elementos para que los consumidores puedan encontrar puntos de comparación entre una empresa de diez personas y una de diez mil colaboradores; es decir, no por el tamaño del negocio sino por la congruencia de su compromiso y cumplimiento.

No cabe duda que un grupo importante de las empresas categorizadas como ‘verdes’ ha sabido encontrar un valor agregado y un diferencial, haciendo de esta oportunidad una ventaja competitiva. Por sí misma la sustentabilidad —fuera de los prejuicios del consumo— genera grandes beneficios, como se mencionó anteriormente, pero además se pueden lograr grandes reducciones en costos operativos, lo que parece ser el anhelo de muchas empresas; acceder a créditos o apoyos bancarios y gubernamentales; incorporar más ingresos por la atracción de nuevos consumidores e incluso fortalecer su identidad corporativa.

De acuerdo con un estudio realizado en 2011 por KPMG llamado “Measuring up: improving sustainability in consumer markets”, las iniciativas de sustentabilidad mejoran significativamente la imagen de las compañías y esto representa una ventaja competitiva para conservar y atraer clientes. Además de ello, se estimó que hasta un 70% de los consumidores está dispuesto a pagar un sobreprecio por productos que apoyan causas benéficas.

Sin embargo, es importante que las empresas que deciden integrar prácticas de responsabilidad ambiental ejerzan programas congruentes, tangibles, medibles y públicos, especialmente cuando se trata de mipymes, ya que al integrar en su core business este diferencial, la evaluación de sus acciones siempre será más estricto.

Si bien es cierto que el alcance de cada empresa para la implementación de objetivos de sustentabilidad es diverso, es importante que en vista de ello cada una desarrolle la estrategia con metas alcanzables que le permita guiar sus acciones en ese sentido. Una rápida revisión, por ejemplo, a uno de los sistemas de reporte de resultados, reconocido a nivel mundial es la Iniciativa de Reporte Global (Global Reporting Initiative), que permite encontrar situaciones en las cuales una empresa transnacional justifica sus acciones ambientales solamente al colocar contenedores de basura, mientras que una empresa de nivel local realiza jornadas de voluntariado con una convocatoria de centenas de personas.

Incluso en un tema de interés ambiental, social y económico existen don lados de la moneda. Es por ello que las empresas deben evaluar el alcance de sus acciones y cumplir con su responsabilidad ambiental con la seriedad que merece el tema, y no sólo como una tendencia que puede mejorar su imagen, ya que los resultados de su compromiso influyen directamente en la estabilidad ambiental, social y económica de su área de influencia.

 

Perfil:

Colaboración de Earthgonomic México, AC. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic.

agosto 28, 2018 0 comment
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Panorama de las mipymes mexicanas

El escenario real de las mipymes en México

A la riqueza de la creatividad le falta con urgencia la visión empresarial

Sarmiento Vargas Ignacio, García Calva Ana Lilia y Marcial González Flor E.

 

México, como algunos otros países del mundo, es un país que tiene como eje vertebral económico a las micro, pequeñas y medianas empresas. En ellas convergen muchos mexicanos que son pequeños propietarios, empresarios que arriesgando muchas veces todo lo que tienen se lanzan a la gran aventura de buscar mejores condiciones de vida para ellos y los suyos. En este artículo se presenta un panorama basado en los resultados de los censos económicos de 2009 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), institución oficial que proporciona datos reveladores, los cuales se han sintetizado para servir de apoyo para conocer de manera amable las condiciones de tamaño, así como los sectores a los que se dedican y con ello estimar las posibilidades de competencia para los empresarios en fase startup o bien en etapa temprana.

México es un país con diversidad de ingenio que ha desplegado de manera natural diversas unidades económicas con el fin de generar desarrollo económico a través de la creación de empleos e impulso a la actividad productiva. Ese talento e ingenio que por años ha caracterizado a México no se ve muy reflejado en la actividad económica de sus empresas, ya que la mayoría de ellas está fuertemente enfocada a la satisfacción de necesidades básicas, dejando los avances tecnológicos y el desarrollo de más y mejores satisfactores para la sociedad que generan valor en manos de otras economías.

Como en muchos países del mundo, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan más de 95% de las unidades económicas que operan en el país y son una muy importante fuente de empleo para muchos mexicanos. Esto podría ser un motivo de hipótesis para entender que la economía de nuestro país debe su poco grado de desarrollo al tamaño de sus unidades económicas, lo cual resulta bastante discutible si se toma en cuenta el resultado del censo económico para la actividad de negocios 2012 del Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (2012 economic census for business activity; Ministry of Internal Affairs and Communications Ministry of Economy, Trade and Industry, agosto 27 de 2013) donde se exhibe que las mipymes en el imperio japonés suman un 99% del total de las empresas y dan empleo casi al 70% de los ciudadanos en ese país.

El problema parece estar en el tipo de actividad a la que se dedican y al valor que generan en uno y otro país.

De acuerdo con Irene Banquero (2013, El estado y competitividad de la micro, pequeña y mediana empresa, Irene Barquero, 1ª edición, Tegucigalpa: PNUD, 2003. ISBN 99926–672–5–7), en Taiwán las pymes representan más del 97%, de las cuales el 68% se dedican a actividades de comercio, y en los Estados Unidos de Norteamérica ocupan un 99%, aunque debe advertirse que los parámetros son un poco diferentes a la clasificación en México. En la Unión Europea, la situación no es muy distinta, ya que también el 99% de su sector empresarial es de tamaño micro, pequeño y mediano, así lo refiere Jesús Amador Valdés Díaz de Villegas y Gil Armando Sánchez Soto (2012, Iberofórum, revista de ciencias sociales de la Universidad Iberoamericana; año VII, no. 14. julio–diciembre de 2012; www.uia/iberoforum).

En conjunto, la información anterior refiere que las micro y pequeñas empresas son un tema de prioridad nacional en el ambiente económico internacional. Desarrollarlas y orientarlas hacia actividades que generan valor es lo importante, y sin duda que es base de crecimiento económico, pues aunque existan semejanzas considerables en cuanto a tamaños, las divergencias extremas están en el valor agregado que generan.

 

Las micro y pequeñas empresas en México

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía en su reporte del censo económico 2009, específicamente en el trabajo denominado Estratificación de los establecimientos (“Censos económicos 2009. Micro, pequeña, mediana y gran empresa. Estratificación de los establecimientos) da a conocer algunos aspectos significativos que dan luz respecto de la situación actual de la economía mexicana.

Por otro lado, el INEGI categoriza a las empresas en tres grandes bloques: (1) manufactureras/industriales, (2) servicios y (3) comerciales. Para entender el panorama de las empresas en México hay que conocer a cada una de esas categorías de acuerdo a lo aportado en el estudio de los censos económicos antes referido.

En términos globales, la totalidad de unidades económicas en el país tienen una distribución bastante parecida al resto del mundo, entendiendo que la microempresa —es decir, las organizaciones de no más de diez trabajadores, incluido el propietario— ocupa más del 95% del total, seguido de la pequeña con un 3.69%, siguiéndole con un 0.74% la mediana, y por último la grande con un 0.24%.

Sector manufacturero

Este sector debe dividirse para su entendimiento en 21 subsectores, 86 ramas y 292 clases de actividad, de acuerdo con el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), México 2007. Del total de las empresas manufactureras en México, el 92.5% son de menos de diez trabajadores, 5.1% son de tamaño pequeño; 1.6% son medianas y el 0.7% son de tamaño grande.

El gran contraste de esta categoría radica en el valor agregado que generan, es decir en la producción bruta total, la cual es dramáticamente opuesta pues de las empresas manufactureras, las microempresas tienen una producción total bruta de 2.4%, las pequeñas 4.1%, las medianas 16.5% y las grandes 77.1%.

Pocas empresas en México generan el mayor valor bruto, mientras muchas empresas generan muy poco valor total bruto, interesante aseveración que se percibe en los gráficos anteriores, y no es casualidad si se conoce la actividad que desarrollan la gran mayoría de las microempresas nacionales.

Para reforzar este enunciado, los censos económicos 2009 señalan que de un total de 404 mil 156 microempresas en el sector manufacturero, el 34%, más de la tercera parte se dedican a la industria alimentaria, seguido con un 14.7% de las microempresas que generan productos metálicos y un 7% de las empresas dedicadas a los productos a base de minerales no ferrosos.

Lo más impactante del caso resulta en la actividad específica a la que se dedica nuestro sector manufacturero, pues del total de todas las microempresas manufactureras, es decir del 34% expuesto en la gráfica anterior, el 30% son tortillerías y panaderías, o sea, artículos de consumo cuyo valor generado no es muy alto. Le siguen las microempresas dedicadas a las estructuras metálicas y herrería con un 12% y la industria de la confección con un 6%.

Visto de otra forma, el sector manufacturero en México está fundamentado en casi una tercera parte en tortillerías y panaderías.

 

Sector comercio

Con referencia en el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), México 2007, existen dos sectores: comercio al por mayor y comercio al detalle. Esta clasificación es tomada para los censos económicos 2009 del INEGI, y reportan un comportamiento muy semejante al sector manufacturero, sólo que en proporción mayor ya que en dicho sector se reportan 436 mil 851 unidades económicas, mientras que en el sector comercio se reportan un millón 858 mil 550 empresas categorizadas por tamaño según el gráfico 5.

El segmento de análisis se sitúa en las empresas de tamaño micro, las cuales se distribuyen en ramas de actividad y tienen un comportamiento de acuerdo al gráfico 6.

Se puede observar que en clara sintonía con las empresas manufactureras de tamaño micro, nuevamente el ramo de alimentos y abarrotes ocupa un lugar muy importante. Es importante aclarar que el sector comercial no agrega mucho valor ya que en su mayoría no transforma, sólo moviliza los productos.

 

Sector servicios

Nuevamente el Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte es referente para considerar 11 categorías en los servicios, los cuales son:

  • Información en medios masivos.
  • Servicios financieros y de seguros.
  • Inmobiliarios y de alquiler de bienes muebles e intangibles.
  • Servicios profesionales, científicos y técnicos.
  • Corporativos.
  • Servicios de apoyo a los negocios y manejo de desechos y servicios de remediación.
  • Servicios educativos.
  • Servicios de salud y de asistencia social.
  • Servicios de esparcimiento culturales y deportivos, servicios de alojamiento temporal y preparación de alimentos y bebidas.
  • Otros, excepto gobierno.

De esta gama de servicios se debe considerar que de un total de un millón 367 mil 287 empresas censadas en 2009, un millón 291 mil 080 son de tamaño micro, 64 mil 310 son pequeñas y el resto entre medianas y grandes, tal y como se muestra en el gráfico 7.

De acuerdo al estudio de INEGI, los servicios de hospedaje temporal y alimentos, es decir hoteles y restaurantes, ocupa la mayor parte de empresas en el segmento de servicios como se puede apreciar en el gráfico 8.

Reflexiones

Con base en los resultados expuestos, es posible observar algunas situaciones particulares que atraen la curiosidad de la investigación.

  1. Al igual que en muchos países, la micro y pequeña empresa ocupa una proporción inmensamente mayoritaria en la actividad económica de México.
  2. De acuerdo al SCIAN, la clasificación de las empresas mipymes mexicanas no se aleja de lo que otros países del mundo hacen respecto a sus sectores.
  3. De los tres sectores de manufactura, servicios y comercio, el primero ocupa solamente un 12%, 37% los servicios y 51% el sector comercio. Esta proporción no es del todo ajena a otras economías ya que tienen comportamientos semejantes.

Es pertinente hacer la observación de que el sector manufacturero es el que más debe generar valor, pues ahí se da origen a la tecnología y a su implementación, es donde el desarrollo del talento humano se ve más desarrollado. Por ello mismo, al ocupar el porcentaje menor puede percibirse una carencia importante en nuestro país:

  1. En términos reales, es fácil de entender dado el tipo de ramas predominantes en cada sector. Las actividades que se puede identificar en los tres sectores como las más significativas son:
  • Manufactura: elaboración de pan y tortillas, seguido de la confección.
  • Comercio: abarrotes y alimentos.
  • Servicios: hoteles y restaurantes, seguido de servicios médicos.
  1. Haciendo una comparación con Japón, resulta interesante observar ciertas semejanzas y grandes diferencias a la vez. En Japón al igual que en México las mipymes representan más del 95% de todas las unidades económicas, sólo que su actividad es un poco distinta.

De acuerdo con el estudio proporcionado por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón, la distribución es de la siguiente forma: se aprecia que el sector manufacturero es el que más contribución en ventas aporta a la economía del país analizado con un 23%, seguido del sector comercio al mayoreo y al detalle a nivel global con un 18.6%.

Recordando las actividades preponderantes de cada sector en México, es conveniente atraer la atención al sector manufacturero, que como se ha mencionado es donde se genera mayor valor, donde se genera e implementa la tecnología y donde se especializa el talento humano: en Japón las actividades manufactureras significativas son en orden de importancia: (1) industria del equipo de transporte; (2) industria para la maquinaria de producción; (3) maquinaria eléctrica, equipo y suministros industriales; (4) partes electrónicas y aparatos industriales, y (5) equipo electrónico industrial de comunicaciones e información.

Las comparaciones pueden seguir cuan largo o ancho el investigador requiera, la hipótesis está clara: el grado de desarrollo económico de un país está definido en el sector mayormente desarrollado. Es momento de alentar la creatividad mexicana que goza de una gran diversidad de ingenio, talento que finalmente no se refleja en el desarrollo económico.

Algo ha pasado a través de la historia que reprime al compatriota: se debe despertar de ese letargo en que estamos sumergidos, generar nuevas ideas, despegarnos de nuestras “bellas y hermosas tradiciones” que en mucho nos anclan y que otras culturas no anteponen tanto aunque las tienen y tan bellas como las nuestras.

Una nueva generación de mexicanos emprendedores debe surgir, en especial por el momento crítico que enfrenta México al interior y al exterior. A medida que la luz de la preparación llegue a más personas, se abrirán nuevos caminos, con nuevas formas de visualizar al mundo.

agosto 8, 2018 0 comment
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