Home Recomendados

Recomendados

Alineamiento sistémico y construcción de capacidades con estándares

La adopción de estándares ofrece un mecanismo práctico e internacionalmente reconocido para optimizar el desempeño de la organización, así como impulsar la capacidad y el diseño de procesos que equipa al negocio, para optimizar todas las situaciones que conllevan riesgos.

Los estándares se pueden clasificar según diferentes criterios:

  • Formatos. Los estándares pueden tomar la forma de una especificación, código de práctica, guía o método. Por ejemplo, los edificios nuevos deben cumplir con las especificaciones de construcción para garantizar la seguridad o el cumplimiento ambiental. Alternativamente, los profesionales pueden tener un código de práctica que les ayude a cumplir con los estándares de entrega o comportamiento ético de su industria.
  • Alcance geográfico. Los estándares se aplican a diferentes áreas geográficas. Algunos son de naturaleza internacional, como los estándares de la Organización Internacional de Normalización (ISO), otros son de alcance nacional o regional (NOM).
  • Voluntario u obligatorio. Los estándares voluntarios también se pueden llamar estándares de la industria. Articulan las mejores prácticas que mejoran la calidad de los productos, servicios o procesos. Si bien se recomiendan, la adopción no es necesaria. Sin embargo, se requiere el cumplimiento de las normas obligatorias para vender productos o servicios. Estos estándares pueden ser impuestos por reguladores de la industria o agencias gubernamentales.

Muchos de los estándares actuales se enfocan en los elementos holísticos que se necesitan en una organización para apoyar una cultura de mejora continua y pensamiento basado en el riesgo. Promueven el camino hacia la construcción de capacidades y organismos basados en procesos que implícitamente pueden reconocer y tratar el riesgo de forma dinámica y producir resultados óptimos. Estos elementos incluyen gobernanza, liderazgo, capacitación, competencia, procesos, documentación, monitoreo e informes —y más.

 

Acerca de SAI Global (www.saiglobal.com)

Ofrecemos un conjunto de servicios profesionales diseñados para ayudar a las organizaciones a auditar sistemas de gestión de la calidad que cumplen con los estándares documentados. Nuestros servicios se pueden adaptar para satisfacer las necesidades específicas de su negocio.

Nuestros profesionales expertos brindan servicios de auditoría para validar que su sistema de gestión de la calidad opera a niveles de clase mundial que mejoran la eficiencia, el rendimiento y la coherencia.

Nuestros servicios de certificación incluyen:

  • Auditorías: nuestros auditores se aseguran de que su sistema de gestión funcione según los estándares de certificación.
  • Learning improvement solutions (soluciones de capacitación): capacite a su equipo para optimizar su gestión.

Para mayor información, contacte en:  certificacion.latinoamerica@saiglobal.com. Llame con lada gratuita: 01 800 0125 491, o al +52 (55) 9177 8770. www.saiglobal.com

octubre 9, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Vinculación tecnología–productividad, reto para el desarrollo

José Luis Fernández Zayas


Una de las características predominantes del sistema mexicano de innovación tecnológica —y no tecnológica— es el bajo nivel de financiamiento público, comparado con casi cualquier país del mundo desarrollado. Tristemente, el patrón se repite en la iniciativa privada que prefiere depender —comprar tecnología— antes que invertir en I+D.

El presente artículo es una reflexión de muy amplio espectro sobre la relación entre productividad e innovación que suele mirarse con desdén porque se asume como un binomio evidente, o porque no se disciernen causalidades relevantes. Se despacha así una crítica y la posterior enmienda: (en palabras del autor:) “La idiosincrasia que priva en México no favorece la innovación tecnológica.”

La displicencia con que se mira el asunto en diversos sectores —menos en los de alta tecnología, investigadores y desarrolladores, y en unos cuantos que pican piedra— trae como consecuencia que la productividad cargue también con ese lastre para no repuntar.


La relación entre tecnología y productividad ha sido muy estudiada y documentada, dada su gran importancia en la competitividad de las empresas y, en general, de toda acción humana. De esta manera, ocupa un lugar privilegiado en la literatura especializada, tan sólo en el índice de revistas arbitradas de la familia Elsevier se publican unos 2,500 artículos cada año, con un incremento en los últimos cinco años del orden de 10% anual. Abarcar este volumen para estudio, es imposible, por lo que aquí se procurará abordar solamente los asuntos más relevantes para la empresa mexicana, y al final se hará una breve recapitulación sobre la consecuencia que la falta de competitividad tecnológica tiene para México en el conjunto de las naciones del mundo.

Una primera consideración de importancia es que, con ciertas variaciones entre las ramas de la economía, hay una casi invariable correspondencia entre las mejoras efectivas en las aplicaciones de tecnología en un proceso o producto, y una mejora en la productividad. Así, interesa no sólo la incorporación sistemática de cambios tecnológicos, también que estos sean atinados. La manera de medir qué tanto tino se tiene, es precisamente por su relevancia en la actividad económica de la empresa. Una variación en tecnología que no representa una ventaja de mercado es irrelevante, aunque si representa una inversión o un gasto, esta erogación puede considerarse como pérdida. Los expertos hablan, por tanto, de innovación tecnológica como aquella mejora en el proceso o producto que se refleje en un mejor estado de los resultados financieros. En otras palabras, la innovación es la primera vez que un conocimiento nuevo se manifiesta en una ventaja de mercado.

Hay innumerables propuestas sobre las formas de identificar y medir la innovación tecnológica, que es una actividad netamente económica que suele incorporar variaciones mensurables en la instrumentación técnica del proceso o producto. Por un lado, la fase tecnológica y su implantación representan el empleo inteligente de los conocimientos, abren espacios crecientes en la actividad productiva para la participación de centros de investigación y desarrollo (I+D) que, de manera creciente, se enfocan a la parte de innovación (I+D+i). Por otro lado, además de las fases relevantes para las ciencias sociales en el aparato productivo (economía, sociología, antropología) y la humana (psicología), surgen elementos subjetivos y no precisos de medir y evaluar.

La innovación tecnológica es, hoy en día, una moda, una necesidad, una política pública, una forma legítima de hacerse de una ocupación bien remunerada, y además de todo eso, un objeto de profunda atención y estudio en los centros de investigación, en las universidades y en los grupos de análisis de los gobiernos. Por tanto, es objeto de reflexión internacional continua, de desarrollo de nuevas reglas de convivencia (y estándares), de medición, exportación y acreditación. Sin embargo, no son pocas las escuelas de pensamiento que han surgido en diferentes partes del mundo para tratar de conectar este concepto con los demás criterios de toma de decisión política, económica, social y académica. Efectivamente, no hay uniformidad de percepciones en las diferentes regiones del mundo, aunque los esfuerzos por homologar las principales nociones avanzan con éxito.

Este texto tiene como propósito presentar la innovación tecnológica, desde un punto de vista de quien no es especialista, una visión moderna y relevante a las circunstancias de México. Se plantea también como tema de estudio, que ya lo es en las principales universidades de este país, y con resultados espléndidos desde los puntos de vista académico, de contribución a la política pública y de asesoramiento a los diversos organismos interesados en hacer del progreso tecnológico una política pública; se trata de destacar las enormes oportunidades que el asunto de la innovación tecnológica encierra para hacer carrera profesional, crear riquezas y empleos de alta calidad, y propiciar que el país remonte los bajísimos niveles de competitividad internacional que hasta ahora se le asignan.

Una parte muy importante de la literatura especializada proviene de las ciencias económicas y sociales, pero hay aportaciones de importancia medular del mundo de las ciencias básicas y la ingeniería, incluso de las humanidades y las artes, así como de otras áreas del interés humano como la psicología y el sentido común. Sin embargo, hay algunos aspectos básicos que se abordan muy rápidamente en estos primeros párrafos.

La innovación de los productos y servicios (y algunos añaden sistemas, soluciones, valores y actitudes, entre otros) es una actividad central que requiere incorporar la creatividad, la facultad de formular nuevas ideas y su oportuna articulación en los mercados. En general, la innovación es frecuentemente el resultado de llevar al mercado una nueva forma de proveer beneficios y valor añadido (o agregado) al cliente, o bien, de resolver problemas de tal manera que se pueda obtener un beneficio económico de la inversión.

Se ha escrito mucho sobre la innovación y la necesidad de que las personas en las empresas se vuelvan más innovadoras en su pensamiento, así como en su concepción de los asuntos de los negocios. Si bien esta preocupación es un elemento importante de la empresa moderna, no es necesariamente suficiente para alcanzar resultados destacados. Constantemente vemos que los productos y servicios más exitosos son una afortunada mezcla de las necesidades percibidas de los clientes y los mercados, aparejadas con las innovaciones tecnológicas y de los procesos productivos y de negocios que, en conjunto, proporcionan una ventaja competitiva. En otras palabras, la innovación tecnológica (y las innovaciones complementarias necesarias) es la palanca que hace comercialmente atractivas las nuevas ideas.

Hay dos aspectos íntimamente relacionados con el proceso innovador: en primer lugar, inventar, que significa encontrar una cosa nueva o una manera de hacer una cosa de forma distinta y antes desconocida, que debe exhibir ventajas sobre la cosa similar o la manera conocida. También podría decirse ‘idear’ para significar ‘formular una idea nueva’.

Hay un mecanismo que no está muy bien entendido, pero que es muy necesario en este proceso de innovar, y es el tránsito necesario de la nueva idea a un concepto de alguna manera realizable en el sector productivo. Una tarea central en la ocupación de la innovación tecnológica es traducción, expresión en el lenguaje de los negocios, y en especial de la empresa que está procurando hacer negocio con esa nueva idea; se trata de descubrir cómo ésta es relevante a su tarea empresarial, y cómo es posible desarrollarla comercialmente.

El segundo concepto a desarrollar se llama innovación. Como se ha dicho, innovar significa llevar a cabo las cosas de manera creativa. Sin embargo, la innovación no es sólo la invención, involucra el premio del mercado, la aceptación comercial y, al final y sin manera de evitarlo, las utilidades económicas crecidas como resultado de aplicar la creatividad. Por eso, como ya se dijo, sin incremento en la utilidad económica, todo lo demás es ciertamente irrelevante.

Como ilustra la figura 2, se trata de hacer coincidir las capacidades tecnológicas (sean de la empresa, del dominio público o rentadas) con las oportunidades del intercambio comercial. En algunos segmentos del mercado o sectores industriales, donde la tecnología (tecnología de la información y comunicaciones, TIC; tecnología de los productos, o de los procesos) es un motor principal, la invención y los instrumentos de control y comercialización de la innovación son claves para alcanzar el éxito. En fin, se trata de llevar ideas nuevas, incorporarlas a productos o servicios, rápida y efectivamente. Quien lo hace por primera vez es un innovador, y conforme la economía de los países se apoya y se beneficia de estos procesos de innovación tecnológica, se premia y se reconoce más efectivamente.

Así es como se vincula la innovación tecnológica con los procesos de globalización: en la medida en que el comercio se internacionaliza, así ocurre con los diversos factores de la producción de recursos y por tanto de ideas y valores.


Una variación en tecnología que no representa una ventaja de mercado es irrelevante. En este sentido, innovación es la primera vez que un conocimiento se manifiesta en una mejora estratégica.


Aspectos conceptuales de la innovación

De acuerdo con la respetada definición de María Moliner (Diccionario del uso del español, Editorial Gredos), innovar se define así: “1. Introducir novedades en alguna cosa; cambiar, descubrir, explorar, inventar, original, reformar. 2. (antiguo) Renovar.” También, se aceptan las siguientes delimitaciones:

  • Innovación incremental. Es la que se presenta cuando alguna cosa, proceso o producto (o servicio o actitud) se adapta o se modifica. Esto puede significar que una idea antigua sea transferida a un contexto moderno, o que ideas ya existentes sean incorporadas a contextos novedosos.
  • Innovación radical, discontinua o disruptiva. La que involucra ideas completamente nuevas.

El desarrollo de algo innovador puede ser un proceso individual, pero es realmente una excepción. Es más frecuente observar a grupos de personas que adoptan diversas facetas del proceso innovador, sacando ventaja de sus fortalezas individuales, pero con beneficio para todos los involucrados su función particular en una organización determinada.

Por lo anterior, se puede afirmar que la innovación es una actividad compleja que puede integrarse en muchos elementos, cada uno con características peculiares, pero que obtiene valor real en el contexto de conjunto. Rara vez la innovación es una acción simple, individual y aislada. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ofrece una definición de este proceso que se ha vuelto la oficial en el mundo de la investigación, el desarrollo y la innovación.

La OCDE establece que las actividades de innovación son todos los pasos científicos, tecnológicos, organizacionales, financieros y comerciales que deben tomarse para llevar a la implementación de innovaciones. Algunas actividades de innovación son en sí mismas innovadoras, mientras que otras no son realmente novedosas, pero resultan necesarias par la implementación de la innovación. Las actividades de innovación también incluyen investigación y desarrollo que no está directamente relacionado con el desarrollo de una innovación específica.

En economía, en el mundo de los negocios y en políticas públicas, ‘algo nuevo’ debe ser sustancialmente diferente, y no solo un cambio insignificante. En el campo de la economía, el cambio debe incrementar el valor intrínseco, el valor al cliente o al productor. Las innovaciones son concebidas para hacer que a alguien le vaya mejor, incremente sus niveles de bienestar o de riqueza o ambos. La secuencia de muchas innovaciones hace que la economía en su conjunto crezca.

Como se ha afirmado, el término de innovación puede referirse a cambios radicales o incrementales en los productos, servicios o procesos. El propósito frecuentemente no mencionado de la innovación, es resolver un problema. La innovación es un tópico de importancia en el estudio de las ciencias económicas, los negocios, la tecnología, la sociología, y desde luego la ingeniería. Ya que la innovación es considerada un promotor principal de la economía, los factores que llevan a la innovación también son considerados como críticos por los tomadores de decisiones políticas en la mayor parte de los países del mundo.

En el mundo de los negocios —donde se lee la Small Business Enciclopaediala innovación tiene una característica inevitable en el proceso de creación de riqueza, la de ser un producto, un servicio o una idea que se percibe por los consumidores como nueva. Esto es, se expresa invariablemente en el mercado, no en otro sitio. Así, hay diversas magnitudes de innovación. Por ejemplo, adicionar una cierta cantidad de salvado u otro grano orgánico a una marca ya conocida de cereal para el desayuno, se considera una ‘innovación continua’, ya que constituye una leve variación a un producto ya existente, con pequeño impacto en el mercado. Esta consideración es contraria a la ‘innovación radical, discontinua o disruptiva’, como en el surgimiento de la computadora personal, que produjo un gran impacto social. Algunas empresas han tratado de impresionar a sus clientes anunciando innovaciones radicales que en realidad no lo son, con lo que han tenido descalabros importantes, como cuando se anunció la ‘nueva’ Coca–Cola, que no lo fue. Así, una estrategia innovadora es la que permite a una firma emplear la innovación continua para mantenerse siempre un paso adelante de la competencia, como lo hacen en México, por ejemplo, Cemex y Bimbo.

La terminología de la innovación es vasta y crece continuamente. Para el lector interesado en este tema, se sugiere que busque los significados de términos vinculados, por ejemplo: procesos de adopción tecnológica, difusión, adopción temprana e innovador ‘jalado’ del mercado. Algunos otros conceptos, más inmediatamente relevantes a este texto, se abordan a continuación.

Dé clic aquí para leer la segunda de cuatro partes.

 

Perfil:

José Luis Fernández Zayas Ingeniero mecánico electricista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en ingeniería por la Universidad de Bristol, Inglaterra. Ha establecido centros privados de diseño de ingeniería y dirigido empresas productoras de equipo electromecánico. Fue gestor de energía en el Programa de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Iberoamericano (Cyted, 2011) y director del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt (2012) y de Investigación Científica y Tecnológica y Medio Ambiente de la Secretaría de Energía (Sener). Es miembro de la Academia e Ingeniería de México e investigador del Instituto de Investigación de Ingeniería de la UNAM.

 

Nota:

Artículo tomado del libro Responsabilidad social. Múltiples perspectivas, un sólo propósito, editado por Compite, Concamín y la SE. Se reproduce con autorización del coordinador editorial del libro, Santiago Macías Herrera.

septiembre 20, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Strategical service management (SSM), gestión delgada y práctica de proveeduría

David Mondragón Tapia

Un día como cualquier otro, revisando en una conocida red social en internet lo que se comentaba en algunos grupos de discusión relacionados con la aplicación y uso de las mejores prácticas tecnológicas, encontré la pregunta de Jeffrey V. —un estudiante de ciencias, en la Universidad de Rotterdam en Holanda—, sobre si alguien sabía o conocía la forma en que se podían aplicar los procesos y prácticas de ITIL (Information Technology Infrastructure Library, marca registrada propiedad de Axelos) en organizaciones pequeñas y con un enfoque más práctico que no implicara a los 26 procesos y las cuatro funciones establecidas por este marco de referencia.

No deja de sorprenderme cómo situaciones tan simples como esta que cuento de Jeffrey, pueden generar ideas tan útiles y sencillas para las organizaciones actuales en la forma de una respuesta dentro de un grupo de discusión en internet.

¿Qué es el strategical service management (SSM por sus siglas en inglés) y qué propone? El SSM es el resultado de la respuesta dada a Jeffrey sobre cómo se podrían utilizar los procesos y prácticas de ITIL para gestionar servicios y productos dentro de una organización pequeña o grande, aplicando un reducido número de las prácticas de ITIL para el logro de este fin particular, pero sobre todo, con un enfoque mucho más pragmático. Cabe señalar que el SSM no sustituye ni compite con el libro de ITIL denominado ITIL for small business (ITIL para las pequeñas empresas) el cual puede utilizarse también como referencia para las pequeñas organizaciones tecnológicas.

Conoce, define, implementa y mejora

Conoce y pondera tu mercado y/o cliente…
…identificando las necesidades del mercado y los clientes potenciales.
…identificando la demanda de servicio y los resultados o el valor a entregar.
…determinando las actividades de negocio relacionadas y sus cargas de trabajo.
…identificando y describiendo los perfiles de usuario de los servicios potenciales.
…identificando los servicios potenciales y sus modalidades de entrega.
…cuantificando el valor económico de los servicios potenciales.
…determinando la rentabilidad de los servicios potenciales.

Define y desarrolla tu oferta de servicio…
…definiendo la utilidad o funcionalidad de los servicios a ofertar.
…definiendo y estructurando las especificaciones para garantizar el funcionamiento de la oferta de servicios (capacidad y disponibilidad, esta última integra seguridad y continuidad).
…documentando la oferta de servicios y sus características de prestación.
…elaborando los contratos o acuerdos base para la gestión del nivel de servicio.
…definiendo y habilitando los mecanismos para la gestión del nivel de servicio.

Implementa tu oferta de servicio…
…definiendo y registrando los componentes e infraestructura de la oferta de servicios.
…preparando, validando y liberando los cambios requeridos por la oferta de servicios.
…definiendo, planeando y controlando el flujo de los cambios implementados en la infraestructura de servicio.
…actualizando y manteniendo la configuración de los servicios a través de los cambios controlados.

Opera y mejora tu servicio según tu mercado y/o cliente…
…diseñando y habilitando el punto de contacto diario entre los usuarios del servicio y el proveedor.
…recibiendo, canalizando y resolviendo todas las peticiones de servicio de los usuarios.
…definiendo a los grupos de trabajo responsables del diseño técnico de la infraestructura de servicio, de su operación y mantenimiento diario, y del manejo de las aplicaciones.
…manteniendo las habilidades técnicas y el conocimiento requerido por los grupos de trabajo.
…verificando el cumplimiento de los niveles de servicio de acuerdo con la demanda.
…promoviendo las acciones correctivas o de mejora del servicio.

Un método en cuatro pasos

El SSM es una solución sencilla y práctica de adoptar en su organización, sin importar si se trata de una de tecnologías de información y comunicaciones o de otro tipo, o si es chica o grande. El SSM es una solución bajo la modalidad de un sistema de gestión para la entrega de servicios (incluyendo sus productos), acorde con las necesidades y requerimientos de los clientes o el mercado.

El SSM utiliza como medio —y no como fin— aspectos y elementos de las mejores prácticas para las tecnologías de información, pero ahora haciéndolas aplicables a la gestión organizacional en general. Strategical service management o SSM es un concepto para operar su negocio de manera muy simple, buscando habilitar y entregar servicios de calidad (incluyendo sus productos), para los usuarios y clientes de estos a través del cumplimiento de cuatro sencillos pasos.

El SSM es un concepto de negocio que integra en un método de cuatro pasos, algunos de los elementos de las mejores prácticas para la entrega de servicios, pero con un enfoque simple y muy pragmático. El objetivo del método es habilitar y entregar servicios de manera eficiente y efectiva para las organizaciones, sin preocuparse de implementar marcos complejos o prácticas inflexibles e innecesarias para su negocio. A continuación se muestran los principales elementos de cada uno de los cuatro pasos del método SSM.

Strategical service management o SSM es pues un concepto de negocio que toma como base las mejores prácticas de ITIL, pero utilizando los elementos más importante de estas, así como un enfoque pragmático y de negocio, para la habilitación y entrega de servicios de calidad (incluyendo sus productos), con foco en las características de los clientes y/o el mercado.

Su origen fue un acto circunstancial. Sin embargo, el objetivo de presentarla en este artículo, obedece al deseo de mostrar una opción más para la implementación rápida y exitosa de un sistema de gestión organizacional, que no es exclusivo del ámbito de las tecnologías de información y comunicaciones, sino adaptable a todo tipo de organización. Si te interesa saber más al respecto, escríbeme a mi cuenta de correo.

Los cuatro pasos del SSM

1. Conoce y pondera tu mercado y/o cliente.
2. Define y desarrolla tu oferta de servicio.
3. Implementa tu oferta de servicio.
4. Opera y mejora tu servicio según tu mercado y/o cliente.

Los cuatro pasos del SSM vs. los procesos de ITIL
Los procesos y prácticas de ITIL utilizados para cada uno de los cuatro pasos del SSM, se muestran a continuación:

1. Conoce y pondera tu mercado y/o cliente.
• Gestión de la demanda.
• Gestión financiera de TI.

2. Define y desarrolla tu oferta de servicio.
• Gestión del nivel de servicio + proveedores.
• Gestión de la capacidad y de la disponibilidad (esta última integra seguridad y continuidad).

3. Implementa tu oferta de servicio.
• Gestión de configuraciones y activos del servicio (integrar conocimiento).
• Gestión de cambios y de liberaciones/despliegues.

4. Opera y mejora tu servicio, según tu mercado y/o cliente.
• Mesa de servicio + incidentes/solicitudes de servicio.
• Gestión técnica de las operaciones de TI y de las aplicaciones.
• Medición, reporte y mejora del servicio.

Perfil:

David Mondragón Tapia es ingeniero industrial y de sistemas, con maestría en ingeniería con especialidad en ingeniería industrial por el Tec de Monterrey. Es consultor, instructor, escritor y expositor de mejores prácticas tecnológicas y de gestión de procesos; certificado como experto en ITIL y en temas como: Cobit, ISO 20000 y PRINCE. Trabaja en este campo desde 2003 a la fecha. Recibe correspondencia al correo: dmondragont@yahoo.com.

septiembre 20, 2018 0 comment
1 Facebook Twitter Google + Pinterest
La innovación en la mercadotecnia de la industria farmacéutica

Cesar Amador Díaz Pelayo

En el campo de la mercadotecnia hay diversos enfoques y comportamientos; no es lo mismo aplicar estrategias para lanzar al mercado alimentos o bebidas, que las que se utilizan en la rama hotelera o específicamente en la industria farmacéutica. La psicología del individuo según las teorías del comportamiento del consumidor responde a los estímulos y percepciones que se organizan en las estrategias de comunicación, es decir, los componentes de una idea publicitaria o promocional.

Además, cada tipo de bien o servicio requiere de tácticas específicas para motivar la conducta de compra (diseño, canal de distribución, precio, entre otras variables). En el caso de la industria farmacéutica, una acción que impacta positivamente al mercado es el lanzamiento de innovaciones y nuevos productos, así como ser los últimos en sacar a la luz dichas innovaciones.

Por ello, la capacidad de innovación de la industria farmacéutica debe ser una constante para poder posicionarse en el mercado y lograr el liderazgo, por ende altas ventas. Cabe destacar que a diferencia de otros tipos de mercadotecnia, la farmacéutica tiene una conexión emocional con los consumidores: emite un mensaje creativo y funcional, sin dejar de lado la sensibilidad de los individuos.

El efecto de la abundacia

Los medicamentos nuevos deben presentar beneficios superiores o que rebasen las expectativas de los consumidores, pero ser nuevo no es la única razón para convencer al consumidor. El reto actual de la industria farmacéutica es saber comunicar las diferencias y beneficios que ofrece el fármaco, de igual forma lograr su rápido posicionamiento, colocarse como líder en su tipo y evitar la competencia de otra marca con innovación.

En la actualidad una de las tendencias que se encuentra en el campo de la mercadotecnia es la confusión, debido a la sobreexposición publicitaria por saturación de miles de productos que invaden los anaqueles, y todos son ofrecidos como los mejores. En la rama farmacéutica sucede lo mismo, los agentes o representantes de los laboratorios trabajan arduamente entregando a médicos y especialistas infinidad de muestras para ‘testearlas’ con los pacientes, lo que provoca que médicos y pacientes entren en un estado de confusión ante la múltiple cantidad de ofertas, comportamiento que provoca otra de las tendencias existentes en el mercado actual: la sobrecomunicación.

Según la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad Farmacéutica (AMAPF), la industria del medicamento privado en México tiene un valor que asciende a los 14 mil millones de dólares, que equivalen al 10% del producto interno bruto (PIB) nacional. Por región, el mercado mexicano farmacéutico ocupa el segundo lugar como el más grande en América Latina y el noveno a nivel mundial. Con estas cifras, los expertos en mercadotecnia han centrado sus ojos en la industria farmacéutica en México puesto que ha cobrado gran relevancia en los últimos años, gracias a que el sector médico y los profesionales de la salud se han valido del impacto de estas estrategias para ofrecer confianza y seguridad al mercado sobre los tratamientos y medicamentos que prescriben a pacientes con determinados padecimientos o enfermedades.


Una característica de la mercadotecnia es la confusión debido a la sobreexposición publicitaria. La alternativa es una campaña sinérgica, individualizar de acuerdo con las necesidades, las diferencias y beneficios, e involucrar a toda la cadena de consumo.


El punto focal para el diseño de una estrategia

En materia de publicidad farmacéutica las agencias especializadas afirman que existen muchas regulaciones y poca inversión en el área, en comparación con Estados Unidos, en donde el financiamiento que se destina a la industria es mayor. Sin embargo, en la última década en México se está fortaleciendo a pesar de las medidas regulatorias.

Podemos señalar que para lograr un buen programa de mercadotecnia en el ramo se requiere: (1) innovación, (2) inversión, (3) integración de una campaña sinérgica, (4) capacidad de individualizar de acuerdo con las necesidades de cada país y (5) capacidad de informar a toda la cadena de consumo.

Actualmente existen en el mercado mexicano productos libres de prescripción médica para padecimientos comunes, así como medicamentos de prescripción. Éstos últimos son denominados de esta manera debido a que para su venta requieren ser prescritos por un médico por su nivel de especialidad, lo que comúnmente conocemos como ‘prescrito bajo receta médica’, ya que la regulación sanitaria la estipula para su venta.

Fórmulas avanzadas

Esta regulación, desde su implementación en el país para antibióticos y otros medicamentos, golpeó fuertemente a las farmacéuticas y a las estrategias de mercadotecnia que habían generado innumerables impactos publicitarios en los medios masivos de comunicación, y como efecto se incrementaron entre los consumidores los problemas por automedicación.

Sin embargo, el efecto de la regulación ha traído beneficios a la industria, más a los consumidores: mayor comodidad en el consumo, menores efectos colaterales, rapidez de acción y efecto prolongado. Además, los laboratorios se han visto obligados a trabajar arduamente en investigación y desarrollo de nuevos productos, una de las funciones básicas de la mercadotecnia. Es justamente con la innovación con la que enfrentan los retos en el mercado.

La innovación se percibe por el consumidor como una tangible más que forma parte del producto, pero se debe reconocer que no necesariamente es la variable que garantiza el éxito de ventas. Un ejemplo de ello es que los tradicionales medicamentos para padecimientos leves (dolor de cabeza, diarrea, resfriados), los analgésicos, que en años no han revolucionado, siguen posicionados como líderes. Así, el consumidor al desconocer las nuevas tendencias de la industria, por estar sumido en un consumo tradicional, pierde la oportunidad de acceder a productos más efectivos, diseñados con tecnología y formulas avanzadas que la farmacología ofrece.

Elementos a considerar

Los expertos sugieren para realizar una buena estrategia promocional y alcanzar por parte de la industria farmacéutica un buen posicionamiento, diseñar un plan de mercadotecnia mediante los siguientes pasos:

Conocer el segmento de mercado: los productos farmacéuticos son diversos y complejos, actúan siempre de manera personal o individual. Por lo cual se debe conocer a fondo quiénes son los consumidores y qué requieren específicamente de cada producto. Con esta información se puede generar una campaña de comunicación más eficiente, destacando los beneficios de cada producto, acorde a las necesidades del consumidor.

Generar impacto: la mercadotecnia farmacéutica debe generarse a partir de razones o motivos de compra, es decir, ser racional. Buscar elementos que provoquen que los consumidores se acerquen al producto en busca de los beneficios ofrecidos mediante el factor emoción–razón.

Implementar ideas que provoquen la diferencia: en un mundo plagado de estrategias publicitarias tan competidas por firmas que ofrecen soluciones perfectas, la idea publicitaria debe basarse en los beneficios reales del producto y mediante argumentos emocionales para provocar la conexión con el público objetivo.

Diseñar una estrategia: se sugiere dirigirse con cautela al mercado al cual se desea llegar. Primero: se analiza y destacan los beneficios del producto que se va a lanzar; segundo: se debe proponer una forma inteligente de venderlo, buscar las formas, los canales y los apoyos de venta.

La mercadotecnia farmacéutica en nuestros días ofrece a los individuos no sólo una forma de curar enfermedades, promueve también un estilo de vida saludable, ‘la tendencia healthy’ que hace a los consumidores más conscientes sobre el cuidado de su salud. Según reportes de la Revista Forbes en México, la publicidad farmacéutica se ha fortalecido en los últimos años, gracias a factores como: la innovación, aplicación de las nuevas tecnologías, desarrollo de aplicaciones y programas para pacientes, entre otros factores.

La innovación: ser el primero y permanecer

A nivel global, la industria farmacéutica líder se mantiene en el mercado por su capacidad de innovar a través del desarrollo y la investigación de nuevos productos. Pero la estrategia no es nada fácil, expertos en farmacología argumentan que de cada diez mil moléculas que se analizan con fines de crear nuevos fármacos, sólo una puede ser desarrollada para crear un nuevo medicamento.

Es por ello que la ventaja competitiva de la industria continúa siendo la innovación, sobre cualquier otra variable de mercadotecnia, así como la forma de invertir en los nuevos fármacos para lanzarlos al mercado. Esta última condición es donde la inversión tiene que garantizar el posicionamiento inicial, puesto que el efecto de lanzamiento tiene que ser duradero y consistente.

En México, la industria farmacéutica sigue considerándose conservadora en la inversión inicial, puesto que las formas de difundir las estrategias de comunicación continúan siendo tradicionales y conservadoras como la misma industria a diferencia de otros países. Son escasas las ocasiones en que se superan los esquemas empleados, tal es el caso de las promociones realizadas por los representantes médicos en los consultorios, así como los contenidos de los anuncios en revistas especializadas, que se dirige de sólo a médicos y especialistas.

En conclusión, en este tipo de giro empresarial se cumple perfectamente con la mezcla de mercadotecnia, pero se requiere incrementar la creatividad y desarrollar nuevos contenidos, por ejemplo, usar plataformas digitales y emplear la mercadotecnia de proximidad, ya que como se mencionó, el uso de los fármacos responde a necesidades individuales y varía de un consumidor a otro, de una región a otra y de un país a otro. Actualmente el consumidor está más informado, tiene acceso a más medios y formas para solucionar sus necesidades (incluidas las de salud) opta por una vida más equilibrada y estas nuevas variables deben ser consideradas por la industria, por los expertos en mercadotecnia. Innovar es también sinónimo de creatividad y a la industria farmacéutica le falta agregarle este ingrediente a sus planes y programas.

 

Perfil:

Cesar Amador Díaz Pelayo es doctor en dirección y mercadotecnia por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, con maestría en administración por la Universidad de Guadalajara. Es profesor universitario en nivel licenciatura y maestría, y consultor; preside la Academia de Mercadotecnia y Negocios Internacionales, representante de la Dirección del Sistema de Gestión de Calidad, certificado por la Norma Internacional ISO 9001:2008 en el Centro Universitario de la Costa Sur, Universidad de Guadalajara. Autor de los libros: Aplicaciones marketing: un enfoque desde casos mexicanos y El seguimiento de egresados instrumento para mejorar la calidad de los programas educativos. Se puede contactar a través de cesaram@cucsur.udg.mx.

septiembre 20, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Filigrana:  sobre un libro  de José Luis Enciso

Luis López Rosales

Sabemos —sobre todo por el cine— que el género del fin del mundo exige la ambigüedad para plantear la amenaza: su origen y naturaleza deben bañarse en vaguedad, y las etapas de la extinción en fantasía; en cambio, se regodea con los pormenores de la vida de los últimos (siempre los últimos) sobrevivientes: la incertidumbre, la desesperanza, el hambre, el dolor, el duelo, la desorientación, con harta frecuencia la nostalgia por la vida anterior. Por eso evita hablar de un ‘fin’ de manera terminante, mejor recurre a la metonimia y ajusta el ‘fin del mundo’ a la repentina y acelerada muerte de un gran número de personas o el desastre que pone a la humanidad ante esa posibilidad… (Pues si de verdad el mundo —el planeta o toda la humanidad— desapareciera, la historia sería la de otro mundo: uno sin humanos o uno que renace.)

José Luis Enciso no rehúye esas condicionantes: perfila las escenas de su libro entre el cataclismo, el holocausto y el apocalipsis, y los personajes —no siempre humanos— pueden estar en presente, en recuerdo o en profecía. Los relatos de El amor antes y después del final del mundo (Secretaría de Cultura, Gobierno del Estado de México) van enganchando sin presagiar el mecanismo del conjunto al echar mano de los enigmas, los humanoides, el desastre, las paradojas, lo incomprensible en cada episodio. Justamente esa fragmentación de una totalidad de la que siempre somos ajenos permite aparentes absurdos, por ejemplo un momento inaudito del enfrentamiento palestino–israelí en “Un paraguas amarillo”, el juego de cortejo anónimo en “Violetas”, el relato de otro tiempo de un guía de turistas en “Aquel escriba”, y la paradoja en el microcuento perfecto que es “Tema del pastor ausente”.

Con un cuidado estilístico a ratos parsimonioso —sumido en el deleite de ese cuento— que incorpora términos peculiares (el arcaísmo “gobelino”) y construcciones líricas simples (“Hallar su espalda desnuda y, en ella, escombros luminosos del farol callejero”), distancia la afectividad del autor e incrementa la experiencia del lector. El hilo que une los cuentos como cuentas en un collar es el amor, sus derivaciones, deformaciones y distracciones: la amistad, la frustración, el recuerdo, el despecho, el odio, la promesa, la infidelidad, el instinto.

Un rasgo del autor Enciso llama con fuerza la atención y es su eficacia y persistencia para abordar el dilema existencial del artista como orfebre: indaga no tanto en la mano que guía la creación, algo que más de un poeta alude, sino las señas de un preceder meticuloso. Una vez iniciado el empeño creativo, ¿es la idea y la voluntad del autor, la lógica interna de la creación y sus asociaciones azarosas, los determinantes externos (las rutinas, la cotidianidad, las pláticas, las aficiones), lo que guía el desarrollo y delimita la eficacia de la obra? Todo el libro discurre sobre ello, aunque destaca la contundencia del abordaje en “Max y los vegetales”, “Aquel escriba”, “El mago y la marioneta”, “Modelos para armar” y “Tema del pastor ausente”.

septiembre 20, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Farmacéutica mexicana: alta comercialización, baja innovación

Satisfacer la demanda de medicamentos para asegurar el derecho a la salud de la población es un gran reto que tiene que resolver cuestiones como los recursos humanos y materiales; la propiedad intelectual y las patentes; factores políticos, económicos y estructurales; y el desarrollo de la innovación y la competitividad para enfrentar mercados nacionales e internacionales. Se esperaba el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) para dinamizar la industria farmacéutica, que en el mundo es de las más innovadoras e impulsa el desarrollo, lo que no se refleja en nuestro país. La llegada de Trump derribó las expectativas.

Este encuentro de especialistas virtual (por correo electrónico) ocurrió en 2016: poco ha cambiado. Entrevistamos por separado a Lisandro Herrera, director de propiedad industrial de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF), y a Carlos López Patán, director general y vicepresidente de Productos Medix, sobre sus perspectivas del panorama que encara la industria farmacéutica mexicana.

Contacto de Unión Empresarial (Ctct): ¿Qué es la propiedad intelectual y qué derechos otorga en México?

Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF): La propiedad intelectual es un derecho humano que está reconocido como tal por diversos tratados internacionales, y en México por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y otorga el derecho exclusivo de utilizar lo que tú inventaste por un tiempo determinado.

Productos Medix (Medix): La propiedad intelectual es el derecho que se adquiere sobre las creaciones que son únicas. En sentido amplio, toda creación que sea producto de la mente humana es objeto de la propiedad intelectual, siendo susceptible de protegerse y ampararse bajo derechos otorgados de forma exclusiva a la persona física o moral que lleva a cabo la creación.

Enmarcados en el ámbito de la propiedad intelectual se encuentran los derechos de autor, signos distintivos, diseños y modelos industriales, y las patentes de invención, siendo las últimas de particular relevancia para la industria farmacéutica, toda vez que contar con los derechos exclusivos de una creación, respalda y protege el trabajo de muchos años y la investigación dirigida al desarrollo de nuevas moléculas, medicamentos, tratamientos terapéuticos, procesos de producción de medicamentos o dispositivos que buscan brindar soluciones a diversos tipos de padecimientos.

En México, los derechos que otorga una patente incluyen el impedir a otras personas que fabriquen, usen, vendan, ofrezcan en venta o importen un producto patentado, y/o impedir a otras personas que utilicen sin su consentimiento un proceso patentado y que usen, vendan, ofrezcan en venta o importen el producto obtenido directamente de ese proceso. En la actualidad, la duración del monopolio de explotación de las invenciones patentadas es de 20 años.

En general, la protección a la propiedad intelectual incentiva la difusión del conocimiento, la comercialización de las invenciones, y la investigación y el desarrollo de nuevos productos y procesos, impactando positivamente a las economías y coadyuvando a la generación de fuentes de empleo. Por ende, si México se preocupa por proteger a la innovación y el desarrollo, a través de los derechos que otorga la propiedad intelectual, el país estará promoviendo el desarrollo de la industria a través de múltiples vías, por ejemplo, atrayendo a la inversión extranjera, o a través de la apropiación de las ganancias derivadas de la innovación patentada, y garantizando el retorno a la tasa de inversión en investigación y desarrollo.

En contraste, la ausencia de protección intelectual generalmente deriva en la erosión de las ventas, con la consecuente reducción a la inversión en investigación y desarrollo. Lo anterior a su vez se traduce en una menor oferta de soluciones terapéuticas, impactando a los sistemas de salud de cualquier país.

 

Ctct: En el panorama mundial, ¿en qué nivel se encuentra la industria farmacéutica mexicana y qué tan lejana está la nación puntera en esta materia?

AMIIF: En términos del Índice Internacional de Protección a la Propiedad Industrial que publica la Cámara de Comercio Americano, México tiene una puntuación general de 13.83 puntos de 30 posibles; por debajo de países como Taiwán, Malasia y Polonia, por citar algunos, y por encima de países como Colombia, Brasil, India y Rusia. Esto significa que tenemos mucho camino que recorrer para compararnos con economías altamente intensivas en protección de propiedad intelectual como son: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Francia.

Medix: En términos generales, el potencial de innovación y el esfuerzo tecnológico se asocian a los niveles de industrialización de un país, e inherentemente a la inversión que el país haga en investigación y desarrollo. De modo que actualmente son los países industrializados los que concentran las fases de investigación y desarrollo de medicamentos, mientras que el resto de las economías suele concentrar las fases de producción y distribución.

Lo anterior explica que regiones/países altamente industrializados como Europa, Estados Unidos y Japón, se clasifiquen como líderes tecnológicos mundiales, con una intensa actividad tecnológica y considerables capacidades de innovación. El esfuerzo tecnológico promedio de estos líderes se estima en 0.99 patentes por cada mil habitantes. En contraste, México es considerado como un país de moderada actividad tecnológica, es decir, realiza algo de investigación y desarrollo, y posee un nivel medio de desarrollo industrial. El esfuerzo tecnológico promedio se estima en 0.02 patentes por cada mil habitantes.

 

Ctct: ¿Cuáles son las causas de que se mantenga tal distancia?

AMIIF: Son varios factores. el Índice Internacional de Protección a la Propiedad Industrial califica varios aspectos del sistema de protección a la propiedad industrial; en el tema farmacéutico un elemento que nos afecta es la falta de regulación de la figura de protección de datos clínicos. Es necesario que la implementación de este tipo de figuras que fueron acordados por México desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (1994) y los Acuerdos sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (1995), se realice en ley o reglamento.

Medix: Lo anterior en parte obedece al hecho de que en México el sector no registra un gasto importante en investigación y desarrollo en relación con las ventas, generando así el rezago frente a los países industrializados, e incluso frente a economías emergentes. Más aún, las empresas transnacionales establecidas en México suelen hacer una inversión marginal en investigación y desarrollo en territorio mexicano, toda vez que dicho esfuerzo y gasto en investigación y desarrollo se mantiene o restringe a los países de origen de donde son dichas transnacionales.

Otro aspecto decisivo, ha sido el ambiente institucional. El ausentismo de un sistema de propiedad industrial durante décadas en nuestro país no favoreció la generación de estímulos para innovar, resultando en conocimientos y capacidades tecnológicas empobrecidas.

 

Ctct: ¿Qué impacto tiene el sistema de patentes en nuestro escenario económico actual?

AMIIF: Tiene un alto impacto. Hay estudios que demuestran que existe una relación directa entre el nivel de protección industrial y el monto de inversión extrajera directa, en investigación clínica, que recibes como país. En la medida que un país otorgue protección a la propiedad industrial se obtienen beneficios directos e indirectos, como acceso a terapias innovadoras para pacientes, mayor recaudación fiscal, más empleos, empleos altamente especializados, mayor investigación, pero sobre todo el beneficio de que una vez que la patente expire ese conocimiento pasa al dominio público.

Medix: La mayoría de las patentes otorgadas en México pertenece a empresas o figuras extranjeras que solicitaron la patente nacional ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. De tal manera que en México el sistema de patentes ha favorecido principalmente a las empresas extranjeras que han incrementado el control del mercado nacional, toda vez que son los beneficiaros de la explotación de las patentes.

Lo anterior se traduce en que el escenario económico actual en nuestro país se oriente hacia un modelo de exportación o explotación de tecnologías patentadas, ya sea por las mismas transnacionales establecidas en México, o por licenciamientos o acuerdos comerciales con empresas locales. Asimismo, el sistema de patentes ha impactado en la producción de genéricos, en donde las empresas locales han demostrado tener los conocimientos y capacidades tecnológicas suficientes.

Ctct: En la industria farmacéutica, ¿tiene algún impacto el Sistema Nacional de Innovación?

Medix: Los sistemas nacionales de innovación influyen en el ámbito sectorial a través de la creación de políticas públicas, por lo que resulta evidente el impacto del sistema en la industria, como también resulta evidente el enfoque sectorial de innovación que contribuye a la construcción de capacidades, adopción y transferencia de innovación, mejoramiento de productividad, adopción de sistemas de financiamiento, penetración de nuevos mercados, y cambios en la cultura empresarial en torno a la investigación y desarrollo.

 

Ctct: El mercado mundial de medicamentos está dominado por grupo empresariales que son potencias farmacéuticas. ¿Hay lugar para la competitividad de la industria mexicana?

AMIIF: En México el 79% del mercado es de medicamentos genéricos, estamos al nivel de países como Estados Unidos que tiene una penetración del 80% de medicamentos genéricos. El mercado está abierto para todos, en México también existe innovación farmacéutica.

Medix: En términos de investigación y desarrollo, la actividad en el país es aún marginal frente a la extranjera, y la cultura de investigación y desarrollo continúa siendo limitada entre el sector empresarial y académico. Sin embargo, sí existe lugar para la competitividad, particularmente a través de la maduración de las capacidades y habilidades existentes, por ejemplo, aquellas que refieren a la producción de medicamentos genéricos. Una vez que maduren las capacidades actuales, la industria mexicana estará en posición para enfocarse en nuevas estrategias orientadas a la innovación tecnológica.

El esfuerzo tecnológico promedio de los países líderes se estima en 0.99 patentes por cada mil habitantes. En México, el esfuerzo tecnológico promedio se estima en 0.02.

Ctct: ¿Cuáles han sido los principales factores que han modificado el escenario de la industria farmacéutica de México en los últimos cinco años?

AMIIF: Actualmente México cuenta con una estructura regulatoria sólida que permite la llegada temprana de la innovación farmacéutica a México, mediante los siguientes esquemas: uno, eliminación del requisito de planta en territorio nacional; dos, firma de acuerdos de equivalencia con autoridades sanitarias de referencia como la European Medicines Agency, Food & Drug Administration, Swissmedic, TGA Australia y Health Canada; tres, primer país de registro en el mundo al incluir población mexicana en estudios clínicos; cuatro, liberación de registros sanitarios de medicamentos innovadores, sumando más de 200 moléculas innovadoras aprobadas en los últimos cinco años.

Medix: En la lógica de optimizar los esfuerzos y concentrar la producción y distribución de medicamentos, la infraestructura de la industria farmacéutica se ha modificado a partir de fusiones, adquisiciones y alianzas entre compañías. La industria también ha transformado sus procesos y sus competencias a partir de los descubrimientos en los campos de biotecnología y medicina genómica. Se espera que los avances en estos campos incrementen o refuercen alianzas, fusiones y adquisiciones. Asimismo, es deseable que el avance en estos campos modifique la infraestructura de la industria mexicana a partir de un mayor gasto en investigación y desarrollo.

 

Ctct: ¿Cuáles son los tipos de innovación en la industria farmacéutica que se encuentran hoy en México?

AMIIF: Todos nos beneficiamos de la protección a la propiedad industrial. Prueba de ello es que en el sistema de vinculación, la gaceta de medicamentos que expide el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) cada seis meses, encontramos cada vez más empresas de genéricos que están subiendo sus patentes. El beneficio de hacer esto es que tanto la autoridad regulatoria como la de patentes están en comunicación constante durante el proceso de otorgamiento del registro sanitario para evitar que se otorgue un registro sanitario de algún producto que infrinja las patentes listadas. La propiedad industrial es de todos.

Medix: En términos generales, la innovación en la industria farmacéutica hoy busca responder a la demanda de soluciones en torno a los problemas de salud, demanda que impulsa el descubrimiento y desarrollo de nuevos productos. Por otro lado, la innovación hoy día también se da en función de las oportunidades y capacidades tecnológicas con las que se cuentan.

 

Ctct: En su opinión, ¿qué dificultades encuentra la innovación en la industria farmacéutica de México y cómo se puede incentivar?

AMIIF: Hay que crear un ambiente pro innovación, desde las universidades hasta la industria. Formar ese vínculo entre lo que se está investigando y las necesidades de la industria. Es necesario educar a los jóvenes en esta materia y hacerlos conscientes de los derechos que tienen por sus obras intelectuales.

Medix: La innovación mexicana en la industria farmacéutica enfrenta como una dificultad principal el gasto marginal en investigación y desarrollo. Sumado a ello, está la débil integración intrafarma en términos de investigación y desarrollo, así como una débil vinculación académica e institucional, y la falta de estrategias de innovación que queden enmarcadas en políticas públicas y sistemas nacionales de innovación.

Para incentivar la innovación hace falta la participación de todas las partes (gobierno, empresas, academia, individuos). La innovación se incentiva a través de la generación de competencias, esquemas de intercambio de conocimiento, cooperación intrafarma, incentivos de inversión, fomentos académicos e institucionales para la vinculación, esquemas de financiamiento, fomento al sistema de propiedad intelectual, incentivos para académicos, etcétera.

Ctct: ¿Cuáles diría usted que son los niveles de innovación, ventas y exportación de la industria farmacéutica mexicana?

Medix: El nivel de innovación en el país es moderado si se compara con los países que lideran el tema. No obstante, las ventas y exportaciones hacia mercados como Estados Unidos, Europa y Latinoamérica se han incrementado, aunque principalmente por efecto de la presencia y expansión de empresas transnacionales. En la actualidad, las empresas locales han acumulado capacidades para el desarrollo de genéricos, mercado que también ha crecido considerablemente en los últimos años.

 

Ctct: Desde su perspectiva, ¿cuáles son las perspectivas de las capacidades de innovación de la industria farmacéutica de México para los próximos tres años?

AMIIF: Hay una oportunidad de crecimiento dentro de la inversión en investigación clínica, en la AMIIF estamos trabajando para triplicar este tipo de inversión que llega al país y que hoy es de 160 a 200 millones de dólares anuales, cifra que pudiera incrementarse a 500 millones de dólares anuales en los próximos años. Adicionalmente, con la firma y entrada en vigor del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) existe la posibilidad de que los productos mexicanos lleguen a otros países con los que no teníamos firmado el Tratado de Libre Comercio, lo cual aumenta el potencial de crecimiento de la industria establecida en México.

Medix: En tanto la industria mexicana no incremente el gasto en investigación y desarrollo, es probable que las capacidades de innovación se focalicen y limiten a la explotación de patentes vencidas, es decir, la innovación en la industria mexicana se mantendrá como limitativa a las capacidades actuales

septiembre 19, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Entrevista Howard Kerr, CEO de BSI Group

Se requiere de un gran trabajo y magníficos resultados para que una empresa cumpla 15 años de trayectoria y mantenga robusta su presencia en el mercado. De hecho, la notoriedad de la representación en México de BSI Group ha sido tal que en junio de 2017, Howard Kerr, CEO de BSI Group, dejó por un momento sus ocupaciones en Londres para viajar a nuestro país y unirse a la celebración.

Kerr asevera que la clave del éxito de BSI Group es su origen: una organización incomparable ya que fue pionera en materia de normalización hace más de cien años, es decir, está en la base de un sinnúmero de normas de aseguramiento de la calidad. “Esto nos da la ventaja de ocupar una posición privilegiada también en cuanto a brindar las mejores soluciones de capacitación y certificación a nuestros clientes en México y en otras partes del mundo”, apunta el ejecutivo.

El lenguaje mundial de los negocios

Para Howard Kerr el enfoque de BSI en sus clientes y en sus requerimientos ha sido la clave para el desarrollo y el crecimiento de la compañía internacionalmente. Para ello, BSI Group contrata al personal más calificado del mercado y además le da un entrenamiento especializado a fin de asegurar los más altos niveles de calidad en el servicio. Kerr afirma con orgullo: “Hemos logrado establecer a BSI como líder en un escenario cada vez más competido y que se transforma constantemente”.

Entre los estándares de la calidad que maneja BSI Group en México destacan los de la industria médica y la fabricación de dispositivos para el sector salud, la industria aeroespacial, el sector automotriz, así como el de la seguridad informática. “Nuestro compromiso es brindar apoyo a las iniciativas para la creación de normas en todo el planeta, que está interconectado, de modo que una vez que se cumplan los requisitos de la norma, ésta tenga validez en todo el mundo y no tenga que validarse para cada mercado y región del planeta. Por lo tanto, el reto es crear normas que armonicen con los requerimientos de los diversos mercados, que todo el mundo reconozca y respete esas normas, de tal forma que las empresas puedan hacer negocios en igualdad de términos y con los más altos niveles de calidad”, explica Kerr.

Los retos en suelo mexicano

En cuanto al panorama en el mercado de nuestro país, el CEO de BSI considera que la sociedad y la economía mexicana son muy flexibles, se adaptan rápidamente a las circunstancias. “México es muy resiliente en el mundo cambiante. Por ejemplo, actualmente una preocupación es la seguridad informática, y la industria mexicana está actuando para protegerse en ese sentido. Otro ejemplo es que las políticas económicas de los Estados Unidos no tienen porqué afectar a la industria mexicana; las políticas pueden cambiar, ir y venir, pero los fundamentos de las normas de la calidad no cambian y ellas protegen a las empresas.”

Howard Kerr considera que México no se intimida ante las adversidades de la política económica internacional y está expandiendo sus relaciones comerciales en mercados de Asia–Pacífico y en los europeos, al tiempo que mantiene sus lazos con la región de Norteamérica. Para sostener ese crecimiento las bases las encontrará en los estándares internacionales de la calidad, pues sólo así podrá hacer negocios en igualdad de condiciones.

“Creo que inevitablemente México se comprometerá cada vez más con la normalización y sus empresas enfrentarán la responsabilidad de no sólo sobrevivir sino prosperar. Para ello, una valiosa estrategia es la resiliencia, y en BSI celebraremos nuestro aniversario compartiendo nuestro conocimiento con nuestros clientes en México.”

El compromiso de BSI Group —añade el entrevistado— es proporcionar cada día soluciones empresariales para las cadenas de suministro, la continuidad de los negocios, la seguridad informática, la gestión ambiental, incluso en los grandes temas éticos de nuestros tiempos como la administración a prueba de sobornos. “Tenemos que enfrentar estos retos, y eso es lo que el equipo de BSI Group en México está haciendo. Tenemos un fantástico equipo en México y no veo razón para que no tener éxito”, concluye Howard Kerr.

“Inevitablemente México se comprometerá cada vez más con la normalización y sus empresas enfrentarán la responsabilidad de prosperar. Una valiosa estrategia es

 

 

 

 

 

 

Éxito a través del tiempo

Estos 15 años de trayectoria de BSI en nuestro país han significado compartir conocimientos con los clientes, con los colaboradores y con los compañeros del equipo, afirma Eduardo Muñoz, presidente de BSI México.
“La globalización es inminente y el lenguaje universal de los negocios, para que podamos competir en igualdad de oportunidades, son los estándares de la calidad. En BSI estamos enfocados, a través de nuestra variedad holística de servicios, en ayudar a las organizaciones a que prosperen, que pasen la prueba del tiempo, que es de lo que se trata la resiliencia organizacional, y permanezcan otros 15 años más”, enfatiza el ejecutivo de la firma global de normalización.
Muñoz asegura que en BSI han enfrentado una gran diversidad de retos, como aquella contingencia provocada por la influenza en 2009. “Tuvimos que poner a prueba nuestros planes de continuidad que nos permitieron seguir operando. Somos una organización muy flexible en el aspecto de todos los problemas sociales, económicos, políticos; siempre hay manera de seguir sirviendo a los clientes con la mayor calidad.”



La fórmula para mantener este nivel para BSI ha sido la importancia que le da a la satisfacción del cliente, en lograr que la excelencia sea un hábito para asegurar la prosperidad a través del tiempo. “Siempre tratamos de generar un valor único que nos distinga y que los clientes nos den su preferencia, entonces, a pesar de los retos sociales que enfrentamos en el país, seguimos creciendo. Seguiremos ayudando a las empresas a ser resilientes, evolucionaremos para dar nuevos servicios y generar nuevos estándares.”
agosto 29, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Gobernabilidad y evolución organizacional en el ámbito tecnológico

David Mondragón Tapia

 

Una de las grandes interrogantes que surge dentro de las empresas del México actual es saber si necesitan un modelo de gobernabilidad o no, y cómo debería de adoptarse. Múltiples han sido las respuestas a lo largo de los últimos años a esta simple pero interesante pregunta. En cualquier caso, la respuesta no está en los estándares internacionales (como las normas ISO) o en los marcos de referencia públicos (conteniendo las mejores prácticas de industria), ni siquiera en el conocimiento de los llamados ‘expertos’ en el tema. Entonces, ¿cómo o en dónde encontrar la respuesta a esta gran interrogante?

Cualquier empresa que se constituye tiene un propósito simple al inicio, y este consiste en ser negocio para sobrevivir durante los primeros años de operación. ¡Ninguna otra cosa es más importante que esto! Adicionalmente, es común encontrar que las organizaciones recientemente constituidas se creen a partir de ideas ponderadas como originales y hasta geniales por sus los fundadores, quienes asimismo suelen ser los manejadores (directores y hasta operadores), y se hacen apoyar de sus conocidos y allegados (parientes o amigos) para sacar adelante la difícil misión.

Posteriormente, conforme crece la organización en la línea del tiempo, las empresas se ven en la necesidad de integrar a más personas, a manejar un mayor volumen de operaciones al día, así como a cumplir con una mayor regulación, legislación y aspectos contractuales internos y externos. El manejo de todo lo anterior evidentemente comprometerá el logro de los resultados organizacionales, la alineación del esfuerzo colectivo para el trabajo, la productividad de la organización, entre otros aspectos de gestión.

Conforme esta tendencia se sigue incrementando en las empresas, el descontrol o desgobierno también se va ampliando, hasta que la situación llega a un punto en donde el modelo de operación: individual, informal, familiar y hasta cierto punto improvisado, debe pasar al siguiente nivel de evolución. Uno en donde ya no importe saber quién opera (el familiar o amigo), cómo lo hace y de qué trucos se vale, sino uno en donde importe saber cuáles son los objetivos a alcanzar, quiénes son las personas más calificadas para lograrlo, cómo debe desempeñarse el trabajo de manera organizada y cuáles deben ser los resultados finales a entregar; es decir, en el mundo empresarial, la transición de lo ‘familiar’ a lo ‘corporativo’. Es en este momento cuando se hace inminente e imprescindible establecer un modelo de gobernabilidad para la organización.

Al interior de las empresas mexicanas esta tendencia se ha venido consolidando paulatinamente, sin embargo existen todavía áreas (un ejemplo es el ámbito tecnológico) que son ahora estratégicas para la obtención de una mayor competitividad organizacional, así como para garantizar la entrega de valor al cliente; tales áreas están pasando por un proceso de transición doloroso y tardado para poder adoptar un modelo de gobernabilidad que les permita soportar el logro de los supra–objetivos, mismos que deben establecierse por la alta dirección.

 

¿Qué es la gobernanza en el ámbito tecnológico?

Hoy en día la gobernabilidad pareciera más una moda a seguir que una necesidad puntual de las empresas y, particularmente, de sus áreas o departamentos tecnológicos; esto con el fin de hacer más sustentable su operación. La gobernabilidad —o gobernanza— se ha vuelto un requisito que hay que cumplir pero sin que los involucrados tengan claro el porqué, para qué y cómo debe hacerse. Esta visión incompleta podría estar muy lejos de lo que realmente necesitan las organizaciones para prevalecer en el complicado entorno de hoy.

Antes de adentrarse en el mundo de la gobernanza, es indispensable hacer un análisis de la evolución que ha tenido la organización en turno, para entonces estar en la posibilidad de comprender con mayor claridad las nuevas necesidades y los retos que deberá de enfrentar.

Así pues, la gobernabilidad en el ámbito tecnológico se da en las organizaciones que han pasado al nivel de evolución, en donde se requiere establecer un modelo que defina entre otras cosas: las directrices, los principios, las políticas, las actividades, los roles, las responsabilidades asignadas a las personas y los resultados, todo en alineación con los objetivos y las metas establecidas o también llamadas ‘directrices estratégicas’.

De acuerdo con el marco de referencia de Cobit 5 —el cual es utilizado regularmente para los temas de gobernabilidad y gestión dentro de las organizaciones tecnológicas—, cualquier organización, área o departamento de TI, deberá de atender alguna de las siguientes ‘necesidades’ establecidas por los stakeholders (grupos de interés de las organizaciones) e inclusive con todas las áreas involucradas, sí es que verdaderamente persigue la adopción de un modelo de gobernabilidad de TI (ver cuadro ‘Necesidades de los stakeholders con respecto a TI’).

Las necesidades contempladas en el marco de referencia de Cobit 5, y de las cuales se deriva el desdoblamiento de las metas organizacionales hasta llegar a las metas de TI, permite la determinación de las mejores prácticas que se deben integrar entre el personal y la operación tecnológica de la organización. Algo que se debe destacar con respecto a este marco de referencia, es que además se alinea con los seis principios de la gobernabilidad establecidos por la norma ISO/IEC 38500, de entre los que se encuentran el establecimiento de la estrategia y la responsabilidad organizacional.

Para evitar que el crecimiento de la organización que comenzó con apoyo de familiares y amigos engendre desgobierno, la operación informal–familiar debe pasar al nivel donde ya no importe el parentesco sino los objetivos y los perfiles calificados para alcanzarlos.

Marcos de referencia para el ámbito tecnológico

En materia de gobernabilidad, y particularmente en el ámbito tecnológico, existen algunos marcos de referencia o estándares internacionales que son amplia y comúnmente utilizados para establecer un modelo de gobernabilidad al interior de las organizaciones. De entre éstos se ubican como los más conocidos en México el marco de Cobit 5 (Control objectives for the information and related technology) y la norma internacional ISO/IEC 38500 (Information technology – Governance of IT for the organization).

El marco de Cobit en su versión 5 (Cobit 5) establece una serie de conceptos y elementos que pueden ser utilizados para establecer un modelo de gobernabilidad y de gestión de TI, integrando aspectos y elementos de otros marcos de referencia como Val IT, ITIL, PMBoK y de normas internacionales como ISO/IEC 15504, ISO/IEC 27000, ISO/IEC 38500, entre otras. Seguramente llamará su atención el hecho de que Cobit 5 integra a la norma ISO/IEC 38500 y en particular a sus seis principios que sirven como guía para el establecimiento del gobierno de TI.

Así pues, entre los principales conceptos establecidos por el marco de Cobit 5, se encuentran los siguientes puntos:

—5 principios (que dirigen),

—7 habilitadores (que fundamentan),

—39 procesos (que realizan),

—5 niveles de capacidad (que evalúan) y

—un ciclo de vida con siete pasos (que implementan).

El conjunto anterior permite operar y mejorar el modelo de gobernabilidad de TI de cualquier organización.

Por otra parte —como ya se mencionó—, la norma internacional ISO/IEC 38500 establece una serie de principios rectores (seis) que resultan indispensables para el éxito de la gobernabilidad de las organizaciones (por ejemplo, la estrategia y la responsabilidad) y que coadyuvan al éxito de lo que propone el marco de Cobit 5 (ver tabla ‘Seis principios de la gobernabilidad’).

 

Referencias

  1. ISACA. Cobit 5: A business framework for the governance and management of enterprise IT. Estados Unidos, 2012.
  2. ISO/IEC. International Standard ISO/IEC 38500: Information technology – Governance of IT for the organization. Suiza, 2015.

 

Perfil:

David Mondragón Tapia es ingeniero industrial y de sistemas, con maestría en ingeniería con especialidad en ingeniería industrial por el Tecnológico de Monterrey. Es consultor, instructor, escritor y expositor de mejores prácticas tecnológicas y de gestión del servicio, así como de diferentes métodos y técnicas de planeación y gestión organizacional; certificado como Experto en ITIL y en temas de Cobit, ISO 20000, PRINCE2, RESILIA e ISO27002. Trabaja en este campo desde 2003. Recibe correspondencia en el correo electrónico: dmondragont@yahoo.com.

 

Necesidades de los stakeholders con respecto a TI

  1. Mantener información de alta calidad para soportar las decisiones de negocio.
  2. Generar valor al negocio a partir de las inversiones hechas en TI.
  3. Lograr excelencia operacional a través de la aplicación confiable y eficiente de la tecnología.
  4. Mantener un nivel aceptable de riesgo en TI.
  5. Optimizar el costo de los servicios de TI y su tecnología de soporte.
  6. Asegurar el cumplimiento regulatorio (compliance).

 

Para implementar la gobernabilidad

A partir de los conceptos establecidos en Cobit 5, se puede afirmar que una organización, área o departamento de TI que requiera adoptar un modelo de gobernabilidad, lo podrá hacer con tan sólo seguir lo establecido en el marco de Cobit 5, el cual —recordemos— considera también los seis principios de la norma ISO/IEC 38500. Para este fin se recomienda atender a las siguientes recomendaciones:

  1. Establecer los cinco principios rectores del modelo de gobernabilidad de TI con base en Cobit 5, para todas las actividades de análisis, diseño, desarrollo, implementación y mejora del mismo.
  2. Determinar, desarrollar y/o facilitar los diferentes habilitadores (siete) que permitirán construir y operar el modelo de gobernabilidad de TI.
  3. Determinar, adaptar, adoptar y operar los procesos —prácticas (hasta 39) que sean requeridos para cumplir con las necesidades establecidas por los stakeholders, así como por las metas organizacionales y de TI que hayan sido desdobladas a partir de las necesidades.
  4. Evaluar y valorar la capacidad (cinco) de los procesos —prácticas implementadas para el modelo de gobernabilidad de TI, con el fin de poder mejorar su desempeño (maximizar beneficios y recursos; minimizar riesgos).
  5. Asegurar una mayor probabilidad de éxito del modelo de gobernabilidad de TI, mediante la aplicación del ciclo de vida de implementación de Cobit 5 que contempla tres partes:

a) La gestión de programas y proyectos.

b) La habilitación o manejo del cambio organizacional.

c) El ciclo de vida de la mejora continua.

 

Unos buenos consejos antes de decidirse

Si usted tiene que establecer un modelo de gobernabilidad en su organización, o considera que ha llegado el momento de hacerlo porque la operación y el entorno así se lo demandan, considere entonces y antes de adentrarse en este demandante esfuerzo, algunos de los siguientes consejos.

  1. Realice una evaluación a su organización, área o departamento, con el fin de determinar la situación actual en la que se encuentra con respecto a los siguientes puntos:

1.1. El crecimiento operativo y organizacional que haya venido experimentando en los últimos años.

1.2. El nivel de evolución que venga mostrando el personal y su entorno interno.

1.3. La estrategia organizacional que haya sido definida para su cumplimiento en los años siguientes.

1.4. La naturaleza de la principal actividad o razón de ser de la organización.

1.5. El nivel de complejidad que se viene presentando en el entorno externo.

1.6. El aumento en el cumplimiento de las legislaciones y regulaciones relacionadas con la actividad o razón de ser de la organización.

  1. Analice detalladamente los resultados de la evaluación realizada a su organización, área o departamento, con el fin de tomar una decisión asertiva.
  2. Tome la decisión de implementar o no un modelo de gobernabilidad de TI, con base en las necesidades derivadas de la situación actual vs. la situación futura de la organización, área o departamento.
  3. Seleccione y utilice el marco de referencia o el estándar internacional que mejor se adecúe a sus características y necesidades, apoyándose —de ser necesario— con algún experto o profesional en el tema.
  4. Recuerde que el mejor modelo de gobernabilidad de TI es aquel que se implementa progresivamente y siguiendo un enfoque de mejora continua. No olvide que el modelo perfecto ¡no existe!, sólo el que se va construyendo con tiempo y esfuerzo.

¡Mucho éxito en su decisión!

agosto 14, 2018 0 comment
0 Facebook Twitter Google + Pinterest
Administración por valores

El amarre para una empresa socialmente responsable

Lidia Ofelia Ramírez Fuentes, Arturo Samuel López Vázquez, Homero Chapa Jáuregui y Jorge Armando Farías Jasso

 

Las organizaciones viven en la actualidad un momento en el que la calidad de la vida laboral ha cobrado gran importancia para la productividad de sus miembros; esto ha traído como consecuencia cambios en la manera que las organizaciones llevan a cabo sus modelos de administración. Con el fin de mantener el buen funcionamiento y la competitividad del negocio en los mercados, algunas han implementado la administración basada en valores, con lo cual tratan de incrementar la satisfacción de los miembros de la organización, así como incrementar la calidad de vida laboral.

Asimismo, la responsabilidad social corporativa ha adquirido gran fuerza en las organizaciones multinacionales, y aun en las empresas nacionales o locales. La aplicación de la administración de la calidad total se encuentra en la base de estos adelantos, y aplicada a la gestión de los recursos humanos de las organizaciones junto con el liderazgo basado en valores, ha sido esencial.

Sin embargo, debemos reconocer que el mundo de los valores es amplio, complejo y está en permanente transformación. En cada época aparecen nuevos valores, o los viejos valores cambian de nombre. Todos somos libres, además, de escoger nuestros valores y darles el orden y la importancia que consideramos correctos de acuerdo con nuestra manera de ser y pensar. Sin embargo, hay valores que no cambian, que se conservan de generación en generación, siempre y en todas partes. Valores universales que exigiríamos a cualquier persona.

De los valores depende que llevemos una vida grata, alegre, en armonía con nosotros mismos y con los demás; una vida que valga la pena ser vivida y en la que podamos desarrollarnos plenamente como personas y trabajadores. Una vida con calidad. Hoy en día el inculcar principios y valores en las organizaciones, como los que conlleva la responsabilidad social corporativa y la gestión adecuada de los recursos humanos, han adquirido suma importancia en la provisión de una calidad de vida laboral a los miembros de las organizaciones, y esto crea una cultura de calidad en ellos.

 

Los recursos humanos y los valores

Una manera clásica de entender la cultura de la calidad es como un conjunto de valores, actitudes, conductas o experiencias que ayudan a mejorar nuestro desempeño, permitiendo a las personas de una organización asegurar la calidad de los productos y servicios que ofrecen para lograr la satisfacción del cliente. Esta cultura impulsa fuertemente el rendimiento de la empresa, por lo que la dirección debe reconocer esa cultura y sus valores; es decir, adoptar una cultura basada en valores se complementa con el conjunto de principios que guiarán a la dirección a tomar decisiones. Al tener una cultura basada en valores se adquieren ciertas ventajas, a saber:

  • Establecer un identidad entre los empleados mediante valores compartidos.
  • Los valores son una guía para los empleados al realizar su trabajo.
  • Los valores en los empleados se reflejan en un buen servicio al cliente.

Es de gran importancia considerar la diferencia entre el estado actual de la cultura de la empresa y el estado deseado, innovando a cada momento en cuanto a cultura de calidad y el desarrollo humano.

Con la creciente globalización de la economía, la innovación en la realización de negocios y los frecuentes cambios en el entorno, las organizaciones se ven en la necesidad de idear estrategias de competencia en el mercado. En la actualidad la calidad significa uno de los retos estratégicos de gran importancia en la empresa. Tener calidad para una organización ya no es una opción, significa la capacidad de competir en mercados cada vez más amplios y cambiantes. El tener un alto nivel de calidad hace a la empresa más competitiva, pues cubierto ese primer punto crítico la atención puede centrarse en los siguientes, ya que los productos son procesados eficientemente, es decir, se tiene un proceso de producción tendiente a los cero defectos, cumpliendo con la expectativa de los clientes y las especificaciones legales.

 

Las habilidades de los recursos humanos

Nos referimos a la ventaja competitiva que implica un correcto manejo de los recursos humanos, que son quienes llevan a cabo la innovación, la fuerza laboral con capacidades y competencias para enfrentar el futuro. Las empresas que cuentan con personas especializadas de antemano ya tienen un plus en el desempeño de sus procesos, no obstante, el desarrollo del recurso humano es importante para una cultura de la calidad en la organización.

La innovación tiene su origen en el conocimiento, el conocimiento (saber) reside en las personas, y las habilidades (saber hacer) y actitudes (querer y poder hacer las cosas) están manifestándose en la conducta de las personas, produciendo innovaciones que crean ventajas competitivas, lo que incide directamente en la capacidad de la organización para llegar al éxito en su desempeño.

De la historia del mercado conocemos el término ‘calidad’ que concebimos como la habilidad para crear un producto con los requisitos solicitados por sus clientes; debido a ello se iniciaron los primeros sistemas de aplicación de la calidad, donde el principal elemento es la participación de las personas, preferentemente encabezados por la alta dirección.

El comportamiento organizacional, como campo de estudio del impacto que los grupos y estructuras tienen en la conducta de los individuos dentro de las organizaciones, con la finalidad de aplicar esos conocimientos en la eficacia de dichas organizaciones, analiza los tres niveles por los que transita el elemento humano en una organización, que son:

  1. El individual (teoría de la autorrealización y teoría de las necesidades de David C. McClelland). En este nivel es necesario para motivar el desempeño, la intensidad, la dirección y la persistencia para conseguir una meta. Pero la motivación tiene tres necesidades básicas: de poder, de asociación y de logro.
  2. El grupo, bajo el modelo de las cinco etapas del desarrollo de los grupos: formación, a su vez compuesto por la incertidumbre sobre el propósito, la estructura y el liderazgo; el conflicto, cuando los miembros del grupo aceptan su existencia pero se resisten a las restricciones que les impone a su individualidad; el momento de la regulación, cuando se solidifica la estructura del grupo asimilando un conjunto común de expectativas; la consolidación del desempeño, que llega cuando la estructura es completamente funcional y aceptada por el grupo; la desintegración, etapa del desarrollo de los grupos temporales caracterizada por la conclusión de las actividades. Grosso modo, pueden distinguirse dos tipos de grupos: los formales (grupo de mando, grupo de tarea, círculo de calidad, etc.) y los informales (grupo de amigos, grupo de aficionados, etc.).
  3. Sistema organizacional. Los componentes básicos de este sistema son: estructura organizacional jerárquica y por funciones, especialización del trabajo, cadena de mando, cadena administrativa, departamentalización, centralización o descentralización en la toma de decisiones. Estos componentes definen la forma que tendrá la organización. La forma es sumamente importante porque influye directamente sobre el trabajo de los individuos, por lo que se deben tener claras la misión y la visión de la organización.

 

Valores en el comportamiento organizacional

Los valores están presentes en los tres niveles mencionados, son componentes fundamentales de la cultura, y son al menos de tres tipos: los que trae el individuo al ingresar a la organización, los que adopta con la convivencia en su grupo social, y finalmente los que caracterizan la cultura de la organización. Esos tres niveles conviven de manera casi imperceptible a diario en las organizaciones, y es uno de los objetivos de una correcta gestión de los recursos humanos homologar los valores de los individuos que forma la organización, sin detrimento de los valores personales o sociales. Así, los valores pueden ser entendidos como el conjunto de creencias que tiene una persona, un grupo, la sociedad o la organización.

Específicamente, los valores que posee un individuo en el contexto de una cultura de la calidad son: espíritu de servicio, respeto, buen uso del tiempo propio y ajeno, y los valores del ‘decálogo de desarrollo’ (orden, limpieza, puntualidad, deseo de superación, honradez, respeto al derecho de los demás, respeto a la ley y a los reglamentos, gusto por el trabajo, afán por el ahorro y la inversión).

Existe una investigación de Octavio Mavila en Perú, quien después de varios viajes por países desarrollados observó que las personas que tienen ciertos hábitos son clave para el desarrollo económico. Mavila identificó diez principios que aplicados a la vida personal permiten un mejor desarrollo. A estos valores los llamó ‘decálogo de desarrollo’, conjuntando los valores fundamentales para el desarrollo de una cultura de la calidad.

A diferencia de los valores, los hábitos son comportamientos observables que reflejan los valores internos de las personas. Una persona que aspira a reflejar una cultura de la calidad tiene, entre otros, las siguientes actitudes: mejora continua, atención a las necesidades de los demás, responsabilidad en el trabajo, prevención de errores, entrega y planeación de sus actividades, evaluación constante de su desempeño, disciplina y cumplimiento de sus compromisos.

Asimismo, por prácticas debemos comprender aquellos procedimientos laborales que aplicados al trabajo de forma continua, sistemática y repetitiva, ayudan al individuo a poner en operación los valores y hábitos. Entre las prácticas más comunes están: uso de herramientas administrativas, control estadístico de procesos, programas basados en reconocimientos y premios y programas de atención al cliente.

El conjunto de prácticas, hábitos y valores llevados a la vida laboral y personal, conforman una cultura de la calidad sólida. Todo esto, aportado por cada uno de los miembros de un grupo de trabajo, genera a su vez otra serie de valores: respeto al trabajo y necesidades de los demás, cooperación y convivencia, relación social, amistad, pertenencia a un grupo, competitividad, trabajo en equipo, expresión de sentimientos, responsabilidad social, equidad y justicia, compañerismo, preocupación por el bienestar de los demás y cohesión de grupo.

Finalmente, los valores que caracterizan la cultura de una organización se forman de sus objetivos como organización productiva, y el rescate de los valores individuales y sociales que convengan a sus fines. En general, suelen enarbolarse los siguientes: brindar a los clientes calidad y servicios óptimos, considerar a su gente como el recurso más valioso, apoyar la creatividad y la innovación, compartir la información necesaria para el desempeño de las funciones de sus miembros, trabajo en equipo, trato justo para todos, premios y recompensas a quienes entreguen resultados relevantes, y respeto y comunicación entre los miembros de la organización.

Pero, ¿cómo se mantiene viva una cultura? Mediante la selección de nuevos candidatos que, al llegar a una organización con una cultura ya cimentada, pueden adaptarse mejor y más rápido a ella. El primer paso, por supuesto, es una correcta selección de potenciales nuevos integrantes de la organización, y los procesos de inducción de personal.

 

La cultura organizacional y administración por valores

Sabemos que todos tenemos una personalidad única, un conjunto de rasgos relativamente estables que determinan la forma en que nos conducimos y nos relacionamos con los demás. Cuando decimos que alguien es cordial, franco, relajado, tímido o agresivo, describimos rasgos de la personalidad. Las organizaciones también tienen una personalidad y la llamamos cultura. A través de su vivencia se constatan una serie de elementos intangibles que se comparten entre los miembros de una organización, como los valores que guían sus acciones, los sobreentendidos e incluso las formas de pensar.

En primer lugar, la cultura es una percepción, y los individuos la perciben en lo que ven, oyen o experimentan en la organización. Segundo, aunque los individuos tengan antecedentes diferentes o trabajen en diversos niveles de la empresa, describen la cultura con términos semejantes, lo cual se considera un aspecto compartido de la empresa. Por último, una cultura de la organización es una expresión descriptiva, es decir, se refiere a la manera en que los integrantes son capaces de referirla.

Cuando se establece una cultura, la sostienen varias prácticas de la organización. Durante el proceso de selección de empleados los gerentes juzgan a los candidatos no sólo de acuerdo con los requisitos de los puestos, también por su capacidad de ajustarse a la organización. Al mismo tiempo, los solicitantes adquieren información sobre la organización y deciden si les gusta lo que ven. Otro factor a considerar es cuando la organización debe ayudar a sus empleados a adaptar su cultura mediante la socialización, que es el proceso por el que los empleados asimilan la manera que tiene la organización de hacer las cosas.

Existen algunos componentes de una cultura que originan su transmisión a los empleados, los más importantes son las creencias, los símbolos, las anécdotas y el lenguaje.

  1. Creencias: entenderlas es un hecho muy conveniente y práctico para quienes integran la organización, dado que son ideas compartidas acerca de cómo opera el mundo. Pueden ser sumarios e interpretaciones del pasado, explicaciones del presente o previsiones del futuro.
  2. Símbolos: cuando usted entra en las organizaciones, ¿tiene una impresión del lugar: formal, casual, divertido, serio, etc.? Estas impresiones demuestran el poder de los símbolos para crear la personalidad de una organización. Otros elementos pueden ser el tamaño de las oficinas, la elegancia del mobiliario, las gratificaciones de los ejecutivos, los salones o comedores en el edificio de la compañía, etc. Los símbolos comunican a los empleados, por ejemplo, que es importante el grado de igualdad que promueve la dirección y los comportamientos (arriesgado, conservador, autoritario, participativo, individualista, etc.) que se esperan y se consideran apropiados.
  3. Anécdotas: son narraciones sobre hechos o personas significativas de la organización, sucesos protagonizados por los fundadores, las reglas que se rompen, las reacciones ante errores del pasado, etc. Por ejemplo: los gerentes de Nike piensan que las anécdotas que se cuentan sobre la historia de la compañía modelan el futuro, por eso explican la herencia de la compañía y cuentan historias que celebran los logros de la gente. Estas anécdotas aportan ejemplos con los que la gente aprende.
  4. Lenguaje: muchas organizaciones usan lemas, refranes y metáforas especiales, que suelen transmitir significados a los miembros de la organización. Al aprender este lenguaje los miembros dan fe de que aceptan la cultura y de que están dispuestos a conservarla.

 

Los valores y la influencia del líder en la cultura organizacional

Los líderes, especialmente los de mayor nivel, crean el ambiente de una empresa. Sus valores influyen en la dirección que ésta sigue. Aunque el término ‘valor’ posee muchas acepciones, puede definirse como una convicción sólida sobre lo que es aprendido y lo que no lo es; definitivamente guía las acciones y la conducta de los empleados en el cumplimiento de los propósitos de la organización.

Los valores pueden concebirse como los elementos que componen la ideología que determina las decisiones cotidianas. En la actualidad la administración por valores (MBV, por sus siglas en inglés) está emergiendo como una estrategia de liderazgo con un potencial tremendo, como resultado de su gran relevancia en varios niveles. La MBV ayuda a canalizar los esfuerzos profesionales que se dan a diario hacia el logro de la visión estratégica de la compañía, con ello se da más sentido y compromiso a los empleados para convertir en realidad lo que la organización ofrece al exterior. De ahí que la calidad de vida laboral repercuta de manera tan importante en el desarrollo de una cultura organizacional, ya que es la forma tangible en que los empleados perciben la coherencia de la dirección. Por lo tanto, considera esa calidad como el pilar de la satisfacción de los compromisos de la organización, comenzando por los empleados (‘el buen juez, por su casa empieza’). Asimismo, alcanzando una cultura basada en los valores se conlleva el mismo doble objetivo: dar una calidad de vida laboral idónea para los empleados, y dar calidad en productos y servicios que se ofrecen al público.

 

La implementación de la responsabilidad social corporativa

La idea que sustenta la responsabilidad social corporativa (RSC) va mas allá de la relación comercial honesta con la sociedad en la que desarrolla sus actividades. En virtud de este compromiso la empresa asume en cada momento los valores de la sociedad, de hecho lo utiliza como criterio para regir su desarrollo. En la actualidad, los valores de la RSC orientan la finalidad de la empresa hacia el bienestar social y obligan a que su desempeño deba ser juzgado desde distintos ángulos: por su respeto a las legislaciones que les aplique, su participación en acciones de interés comunitario, etc.

Lo que se ha generado con esta idea de la RSC es la idea de que cada una de las empresas alcance un desarrollo sustentable, teniendo como bases los valores y respeto por la sociedad. Dado que este término tiene diversas interpretaciones, tomaremos la definición que se encuentra en el Libro verde de la Unión Europea. Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresa (2001). En el se establece que la RSC es la incorporación voluntaria, por parte de las empresas, en los asuntos sociales y ambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con los interlocutores. Es decir, entre los elementos esenciales de la RSC están la adopción de parte de las empresas de un papel social activo, a través de la incorporación en todos sus procesos de los valores sociales.

La idea de la teoría de la responsabilidad social corporativa debe enmarcarse a su vez en el marco de la teoría del contrato social, que presupone la existencia de un contrato tácito entre los miembros de la sociedad, y que en este caso estarían representados por las empresas y sus miembros, actuando en beneficio social. El contrato social se articula a través de dos tipos de elementos: explícitos, o sea, los que operan en el marco legal establecido por la sociedad; y los implícitos, acuerdos tácitos que evolucionan conforme lo hace cada institución con sus expectativas.

Por lo tanto, se puede decir que el contrato social tiene dimensiones positivas que corresponde a las disposiciones legales, y otra dimensión normativa que tiene que ver con las normas éticas y los valores sociales; esto es, una dimensión del contrato social que dicta sobre lo que se ‘tiene que hacer’, y otra acerca de lo que se ‘debe hacer’. Esto ha hecho que en los últimos tiempos la responsabilidad social sea entendida como su dimensión ética promovida a través de una serie de valores patentes en su actividad diaria, con el fin de evitar daños y producir beneficios para todas las partes interesadas en la actividad de la empresa (clientes, empleados, accionistas, comunidad, entorno ecológico, etc.)

 

¿Un lujo o una buena gestión?

Decidir cuánta responsabilidad social es suficiente para cada organización debe conducir a responder antes esta pregunta: ¿qué significa que la organización tenga responsabilidad social? La obsesión por el corto plazo sobre los enfoques o políticas, a menudo conduce al desprestigio de la RSC, mirándola como una especie de lujo favorecido por las grandes empresas de los países desarrollados. Incluso se lleva este razonamiento al punto de no considerarla una opción realista para las empresas latinoamericanas.

Sin embargo, hay pruebas de que empresas que practican la RSC obtienen una variedad de beneficios. Los pequeños inversionistas frustrados por la reciente volatilidad financiera están encontrando en la ética los fundamentos para que las empresas sean cada vez más fiables. Los consumidores son también cada vez más un punto de presión a favor, dado que desean productos (y empaques) que no sean contraproducentes a su salud. Y los gobiernos, presionados por grupos ecologistas y organismos internacionales, promueven procesos productivos con menores impactos al medio ambiente.

Un estudio realizado en España encontró que el 65 por ciento de los consumidores pagarían una prima adicional de un producto socialmente responsable. Por otra parte, una serie de estudios han señalado que la productividad laboral es considerablemente mayor en las empresas con un mayor compromiso con la RSC, además  de que también proporciona mejores oportunidades en lo que respecta a la contratación de jóvenes talentos. Esto nos lleva a decir que la implementación de la RSC no debe asumirse como un lujo en América Latina, pues desempeña un papel trascendente en una empresa respecto de la competencia, el posicionamiento y la sustentabilidad. Después de todo, se trata de un buen negocio.

 

Administración por valores

Se habla como de una metodología de la dirección en la que los gerentes establecen y sostienen los valores que se comparten en la organización, valores que expresan el sentido de la empresa y sus convicciones. Donde al parecer hay una serie de cambios que están teniendo lugar, llevando especialmente a la conciencia cuestiones como las de la coherencia entre las necesidades comerciales y económicas de las empresas, y la ética que se desprende de los valores promovidos a su interior, en especial en momentos de crisis.

Una cuestión clave y vital es garantizar que las organizaciones tomen en consideración que existen varias oportunidades para fomentar valores, que desde la dirección se trabaje en su favor y que a nivel gremial se busque llevar esos valores a los encargados de formular políticas públicas. Estos esfuerzos pueden ayudar a catalizar importantes alianzas; a la vez, son vistos como una manera de fomentar el espíritu de las organizaciones tendente a la productividad. Esto sucederá verdaderamente cuando el empleado se adhiere a los valores declarados de la corporación, en gran parte porque ha constatado que en ella existe un interés por su calidad de vida, en general, y laboral en particular; así, el trabajador adquiere un compromiso personal profundo con su trabajo y empresa.

 

La nueva empresa: gestión más allá de las fronteras

Se vive una época de grandes cambios en el mundo, desde el calentamiento global hasta la hipertecnologización, y todo ello modificará nuestras vidas, personales y organizacionales; cada vez estamos más obligados a usar más eficientemente el agua, a reducir la impresión en papel de documentos, a mantenernos actualizados respecto de las novedades tecnológicas de telecomunicación y los nuevos materiales, etc. Por todo ello, la responsabilidad social corporativa está creciendo a un ritmo más rápido en el mundo desarrollado, a pesar de que el dilema ético entre las partes involucradas persista. Como insistió hace un año un importante diario estadounidense, se ha ganado terreno entre aquellos empresarios escépticos que creen que la RSC es ‘una pérdida de tiempo y dinero’, para concluir que el primer esfuerzo que debe hacerse para implantarla es dar ‘la batalla de las ideas’ (The Economist, 2008). Pero ya no se pone en duda de antemano que la RSC sea una forma de hacer negocios en el siglo 21. Hoy, cuatro mil empresas de 120 países han firmado el United Nations Global Compact, un factor moderador del perfil moral de una sociedad.

Este interés creciente ha puesto a circular un nuevo concepto: el código de conducta de la empresa trasnacional. El punto de partida para el fortalecimiento para una corporación con una norma de responsabilidad social corporativa, es la naturaleza voluntaria del proceso y la necesidad del compromiso de los participantes. Al contar con esta plataforma, se incrementa de manera notable la posibilidad de éxito fundamentada en la credibilidad y el compromiso. Si a ello sumamos el ambiente global que ha tomado el sistema financiero y económico mundial, no es difícil comprender la necesidad de extender la difusión de los valores lo más posible. Existen cuatro valores básicos que deberían ser considerados fundamentales, independientemente de la sociedad en donde opera la empresa:

—integridad basada en la honestidad;

—justicia, que refleja imparcialidad, conciencia y buena fe;

—competencia, que se refiere a ser capaz, confiable y calificado;

—utilidad o tendencia a proporcionar el máximo beneficio al mayor número de personas.

Con lo anterior resulta esencial que la corporación, antes de establecer un código de conducta, manifieste los principios sobre los que la basará, pues si de entrada la dirección o a los dueños de la empresa sólo les interesa obtener ganancias sin ningún tipo de escrúpulo, de nada servirá ninguna invitación a un perfil sustentable. Por el contrario, en cuanto la responsabilidad social esté presente será el marco de referencia para la construcción del código de conducta.

 

Calidad de vida laboral y formación de valores

La historia del hombre se resume en la lucha por satisfacer sus necesidades materiales o espirituales, ya sean individuales o sociales. Por ello es de extrañar que sólo hasta recientemente se hable seriamente de la calidad de vida laboral, entendida como el grado de satisfacción material y emocional que una persona puede obtener en y mediante su trabajo. La elevación sistemática de la calidad de vida laboral es la piedra angular en la formación de altos valores en el trabajo, junto con la educación; es una tarea estratégica, si consideramos que el objetivo fundamental es la elevación de la calidad de vida de la población en general, con individuos desarrollados en todos sus aspectos, poseedores de los mas altos valores humanos, teniendo muy presente que sus expectativas en la actualidad difieren sustancialmente de las que tenían 50 años atrás.

La primera condición para alcanzar una buena calidad de vida laboral masiva, es hacer coincidir las aspiraciones laborales del individuo con los valores de la organización, proceso largo y complejo. Tal objetivo requiere de avanzar socialmente en ciertas acciones:

  • Un sistema de enseñanza que garantice que cada persona pueda desplegar plenamente su inteligencia y capacidades.
  • Un desarrollo económico y social basado en la ciencia y la técnica, que permita hacer coincidir las capacidades del individuo y sus intereses, con un puesto de trabajo y necesidades sociales.
  • Una remuneración individual acorde con la calidad y cantidad del trabajo aportado.

La revolución educacional emprendida en Cuba durante los últimos años es una experiencia sólida acerca del desarrollo educativo de una nación en condiciones económicas muy complicadas. La elevación de la producción, base del desarrollo social, de la calidad y la productividad, requiere de trabajadores calificados, disciplinados y motivados, con valores, conciencia plena de su situación y la de su sociedad, todo lo cual es posible únicamente con una alto nivel educativo, cualidades que encontraran impulso en un ambiente laboral sano.

Mientras esta realidad no se comprenda a todos los niveles, en la dirección de las empresas y en los gobiernos, y se instrumenten las acciones afirmativas respectivas, no será posible lograr los avances que todos deseamos en la producción, los servicios y en la formación de los valores. Existe una relación de causa–efecto entre calidad de vida laboral, resultados económico–sociales y valores ético–morales.

En consecuencia, los llamados ‘sistemas de dirección o gestión de los recursos humanos’ proyectados hasta el presente, tienen un pecado original al dirigir sus objetivos básicamente a la optimización de la denominada ‘mano de obra’, en lugar de considerar como propósito alcanzar una satisfactoria calidad de vida laboral que se proyecte a la vida personal, lo cual traería como resultado que el hombre en el uso de su fuerza de trabajo sea más eficaz, eficiente.

Por otra parte, el aumento de la esperanza de vida y las bajas tasas de natalidad determinarán un cambio significativo en la estructura de edades de la población, a favor de su envejecimiento, con el consiguiente incremento de trabajadores de alta calificación y experiencia, pero jubilados. Si aceptamos que el trabajo forma parte de la calidad de vida y que, como tendencia, se convertirá en la primera necesidad vital, la jubilación no será la fórmula a aplicar, máxime si tenemos presente la experiencia y conocimientos acumulados por esos trabajadores.

Por otro lado, la correspondencia entre la capacidad del trabajador y el contenido de la labor que realiza, es una de las condiciones necesarias para una satisfactoria calidad de vida laboral. Pero existen otros factores relevantes, entre los cuales podemos citar:

  • La eliminación de todo vestigio de discriminación en razón de color de piel, sexo, religión, opinión política, origen nacional o social, edad, orientación sexual o cualquier otra lesiva de la dignidad humana. Sólo la capacidad, los conocimientos, los resultados en el trabajo y el mérito deben primar en toda decisión que afecte la vida del trabajador.
  • El respeto a la dignidad individual, lo cual presupone que los miembros del colectivo deben ser tratados con respeto, independientemente del puesto que ocupen en la organización. Nadie tiene derecho a maltratar a otro, y menos un superior a sus subordinados, aun cuando en casos que justifiquen una reprimenda por un descuido o error grave; antes que humillar, se puede echar mano herramientas administrativas de sanción siempre que sea justificada.
  • La libertad de determinar, dentro de las opciones existentes, la labor que más concuerde con las aspiraciones, vocación, capacidad y conocimientos personales, sin presiones de tipo alguno. Esto implica la seguridad de empleo y la posibilidad de ascender en correspondencia con la resultados y méritos laborales.
  • La presencia de mecanismos sindicales y jurídicos que impidan la adopción de medidas arbitrarias.
  • Recibir un salario en correspondencia con la calidad y cantidad laboral, que le permita satisfacer sus necesidades, incluso eliminando toda forma de igualitarismo en la distribución individual: quien más aporte mejor debe vivir. En las condiciones actuales el salario adquiere una relevancia especial dado por el nivel de precios existente. Hay que tener muy presente que la formación de valores tiene dos soportes fundamentales: la educación y la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales, para lo cual el nivel salarial es un factor determinante.
  • La existencia de condiciones para elevar la calificación profesional y cultural, como opción libre y voluntaria y en correspondencia con las aspiraciones personales, ya sea de manera formal o autodidacta.
  • La garantía de la continuidad del proceso laboral con los medios y objetos de trabajo requeridos, y con una correcta organización del trabajo, producción y dirección.
  • La seguridad y salud del individuo en la realización de sus labores, así como el cuidado del medio ambiente.
  • La ciencia y la técnica como vías fundamentales para el incremento de la productividad, reducción del trabajo manual, enriquecimiento de los contenidos, productos o procesos, etc.
  • El reconocimiento moral y material, oportuno y público, de los resultados alcanzados.
  • La posibilidad real de participar en todos los eventos del colectivo, principalmente en las decisiones que se tomen y le afecten, teniendo una información clara y oportuna que le permitan fundamentar sus opiniones y el conocimiento del resultado de las mismas.
  • La existencia de un clima laboral sincero, participativo y de colaboración y ayuda mutua.
  • Condiciones adecuadas de alimentación, transporte, orden, estética, comunicaciones, etc.
  • Apoyo y acceso —o no obstrucción— a la realización de actividades políticas, culturales, recreativas y deportivas.

 

Etapas de realización

Todo debe comenzar por una sesión de estudio de los directivos que les permita evaluar cuál es el nivel actual de vida laboral, y a cuál se aspira. Es preferible que en esa o en una reunión posterior se invite a jefes de grupo o área, se analicen los fundamentos, contenidos y etapas del programa de elevación de las condiciones, introduciendo las modificaciones que procedan.

El siguiente paso es informar a los trabajadores del programa, mediante juntas donde se les pidan ideas dentro del marco acordado por la directiva. El tercer paso es un diagnóstico, para corroborar el primer planteamiento y reconocer las rutas a seguir. El mismo comprenderá un análisis de los principales indicadores laborales, una encuesta al consejo de dirección. Otra encuesta a los trabajadores deberá ser realizada, comprendiendo una muestra mínima de 25% de los ocupados en cada categoría: obreros, técnicos, administrativos, eventuales, etc.

Una vez lo anterior, la elaboración del programa será posible. Partiendo de los resultados del diagnóstico se crearán los diferentes grupos de trabajo, estando la coordinación de éste en el área de recursos humanos, debiendo precisarse fechas y responsables de ejecución. Asimismo, se calcularán los gastos en que se incurrirá. La aprobación del programa se efectuará por el consejo directivo con la participación de todos sus miembros y las organizaciones laborales pertinentes (sindicato, etc.).

Es recomendable que se efectúen reuniones por área con los trabajadores, para presentar el programa y recoger aquellos planteamientos que procedan. La implantación dará inicio escalonadamente o simultáneamente por cada uno de los responsables, bajo la supervisión de la dirección de recursos humanos. Finalmente, el control se pondrá en vigor mediante un sistema previamente diseñado por dicha dirección, y deberá notificarse de su avance en fechas preestablecidas al consejo de la dirección.

 

Conclusión

En el entendido de que la inversión y la tecnología están disponibles para hacer rentable una empresa e incrementar su productividad, la pregunta acerca no es posible responderla por los montos de las ganancias, como sería una respuesta honesta clásica, sino por la estabilidad de sus vínculos con la comunidad con la que interactúa y por la calidad de vida de sus trabajadores.

El desarrollo personal y conjunto de los trabajadores obliga a la empresa a velar por sus necesidades básicas y a fomentar los valores corporativos entre sus miembros, pero también implica que los trabajadores desarrollen actitudes acordes con su continua mejora, como personas, llevando a la práctica esos valores. Cuando se llega a la combinación exacta del fomento y práctica de la administración por valores, la responsabilidad social corporativa y la administración de la calidad total, se darán de manera natural.

 

Bibliografía

 

Perfil:

Los autores son egresados de la maestría en administración con especialidad en recursos humanos de la Facultad de Contaduría Pública y Administración de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Para establecer comunicación con Homero Chapa Jáuregui o con Arturo López Vázquez, escriba respectivamente a estos correos electrónicos: hchapa@manpower.com.mx / Arturo_s_lopez@whirlpool.com.

 

NOTA: este artículo fue originalmente publicado en el suplemento de la edición 214 de Contacto de Unión Empresarial de septiembre de 2009.

agosto 8, 2018 0 comment
2 Facebook Twitter Google + Pinterest